lunes 29 de septiembre de 2008

¿Y quiénes cumplen con esto?... Instrucción para los institutos superiores de ciencias religiosas (Cong. Educación Católica)

Traducción Ecclesia Digital
1. Entre las iniciativas creadas para satisfacer tal exigencia se incluyen los Institutos Superiores de Ciencias Religiosas (ISCR) (1). Su configuración jurídico-académica ha sido delineada por dos Documentos, emanados por la Congregación para la Educación Católica: la Nota illustrativa del 10 de abril de 1986 y la Normativa per l’Istituto di Scienze Religiose del 12 de mayo de 1987(2). (1) Los Institutos Superiores de Ciencias Religiosas pueden ser denominados también en otro modo, teniendo en cuenta la normativa de los estudios académicos de la región en la cual operan, a condición que sea indicado con claridad que ellos corresponden a la tipología descrita en esta Instrucción.(2) Cf. Seminarium 1 (1991), pp. 181-201.A distancia de más de veinte años, con las disposiciones contenidas en la presente Instrucción se entiende redefinir tal normativa, considerando sobre todo las nuevas instancias de carácter pastoral, como así también la evolución que se ha ido verificando en el ámbito de las legislaciones civiles de numerosos países en orden a la enseñanza superior, con los cuales estas instituciones académicas eclesiásticas están llamadas a interactuar.

2. El estudio de la Teología y el estudio de las Ciencias Religiosas se articulan en dos itinerarios diferentes, que se distinguen sobre todo por la naturaleza de la enseñanza y por los currículos formativos que ambos proponen. El itinerario de estudio ofrecido por los Centros académicos eclesiásticos – como son las Facultades de Teología y los Institutos a ellas incorporadas, agregados y afiliados – tiene el objetivo de asegurar al estudiante un conocimiento completo y orgánico de toda la Teología; esto se pide, en manera particular, a los que se preparan al sacerdocio. Además, dicho itinerario se propone profundizar de modo exhaustivo en las distintas áreas de especialización de la Teología, adquirir el necesario uso del método científico específico de esta disciplina, y también elaborar una contribución científica original.

3. Los ISCR, en cambio, pretenden ofrecer el conocimiento de los principales elementos de la Teología y de sus necesarios presupuestos filosóficos, además de aquellos complementarios que provienen de las ciencias humanas. Más específicamente, este itinerario de estudio, tiene el objetivo de: promover la formación religiosa de los laicos y de las personas consagradas, para una más consciente y activa participación de los mismos en las tareas de evangelización en el mundo actual, favoreciendo también la asunción de empeños profesionales en la vida eclesial y en la animación cristiana de la sociedad; preparar a los candidatos para los diversos ministerios laicales y servicios eclesiales; cualificar a los docentes de religión en las escuelas de diferente orden y grado, exceptuando las Instituciones de nivel universitario.

4. Los ISCR ofrecen una ulterior oportunidad de participar, junto a la Teología, del esfuerzo de profundización de la verdad, con el objetivo de acompañar el crecimiento en la fe de las personas y de toda la comunidad. El estudio y la enseñanza de las Ciencias Religiosas proveen los elementos necesarios para elaborar una síntesis entre la fe y la cultura en la singularidad de las situaciones que se vive en las Iglesias particulares. Se trata de una perspectiva que responde a la solicitud de una cualificación del servicio eclesial en las concretas exigencias de los tiempos y los lugares. Ella, por tanto, adopta específicos instrumentos de estudio, métodos pedagógicos y el empleo de energías para un aprendizaje y una aplicación didáctica diferente de los requeridos por las Facultades de Teología.

5. Los ISCR se distinguen tanto de los distintos tipos de Facultades eclesiásticas autónomas que pueden ser canónicamente erigidas en función de las necesidades de la Iglesia (3), como de todas aquellas iniciativas para la formación teológica, de nivel no académico, que son promovidas a menudo con gran empeño en las Iglesias particulares, como por ejemplo, las Escuelas diocesanas de formación teológica o los Institutos no-académicos denominados de otro modo. En todo caso, también el planteamiento de un Instituto no-académico tiene que ser serio y exigente. 3 Cf. Juan Pablo II, Const. Apost. Sapientia christiana, arts. 84-85.6. Las disposiciones contenidas en la presente Instrucción, en vista a la revisión de la Const. Apost. Sapientia christiana, tienen la finalidad de uniformar los diferentes ISCR presentes en la Iglesia universal, asegurar un adecuado nivel académico-científico de los mismos, en fidelidad al Magisterio, y responder a los requerimientos, que las Iglesias particulares manifiestan, de crear tales Institutos ex-novo.

La instrucción se articula en tres partes:
I. Fisonomía de los Institutos Superiores de Ciencias Religiosas;
II. Procedimiento para la erección de un Instituto;
III. Normas finales.

I. Fisonomía de los Institutos Superiores de Ciencias Religiosas

1. Finalidad y promoción de los Institutos Superiores de Ciencias Religiosas
Art. 1. EL ISCR es una Institución académica eclesiástica, cuya naturaleza ya ha sido delineada en la Introducción (cf. nn. 3-5). Ella está prevista por el Código de Derecho Canónico (cf. can. 821), por el Código de los Cánones de las Iglesias Orientales (cf. Can. 404 §2) y viene regulada por la presente Normativa.
Art. 2. EL ISCR tiene como finalidad la formación de los fieles – laicos y religiosos – en orden al enriquecimiento de la propia vida cristiana, a la capacidad de dar razón de la propia fe, al ejercicio de su apostolado propio, y en particular a su participación en la evangelización. Al mismo tiempo, el ISCR prepara figuras profesionales integradas en las dinámicas culturales y operativas de la sociedad contemporánea, para que puedan colaborar con los ministros sagrados en su específica misión.
Art. 3. EL ISCR propone el tratamiento sistemático de la doctrina católica, mediante el método científico que le es propio, tomado de la Revelación interpretada auténticamente por el Magisterio vivo de la Iglesia (4). Además, promueve la búsqueda de respuestas a los interrogantes humanos, con perspectiva teológica y con la ayuda de las ciencias filosóficas, de las ciencias humanas y de los demás campos disciplinares que se ocupan de estudios religiosos. 4 Cf. Concilio Ecuménico Vaticano II, Const. Dogm. Dei Verbum, n. 10.
Art. 4. EL ISCR, ya sea de primero y segundo ciclo, o bien solamente de primer ciclo, está vinculado a una Facultad Eclesiástica de Teología, que asume la responsabilidad académica del mismo Instituto.
Art. 5. La responsabilidad de la promoción y de la marcha del ISCR corresponde: a) a los Obispos y a los Eparcas interesados, particularmente en lo que respecta a la salvaguardia y la promoción de la fe católica, la búsqueda y la cualificación del cuerpo docente, la seguridad económica del Instituto; b) a la Conferencia Episcopal Nacional o a otras Asambleas de la Jerarquía Católica, por cuanto concierne a las Iglesias orientales (5), de acuerdo con la Congregación para la Educación Católica y en estrecha colaboración con ella, en lo que respecta a la evaluación y a la supervisión del cumplimiento de las finalidades pastorales, particularmente a través de la propuesta de disciplinas de orientación conforme a los objetivos pastorales de la misma Conferencia; 5 Las Conferencias Episcopales han sido constituidas en el rito latino; otros ritos tienen otras Asambleas de la Jerarquía Católica.c) a la Facultad de Teología, con la cual cada Instituto está vinculado y del cual ella es garante ante la Congregación de la Educación Católica, respecto al nivel académico y a la idoneidad para el logro de sus finalidades.

2. Autoridades Académicas
Art. 6. El ISCR está gobernado por autoridades comunes y por autoridades propias. Las autoridades comunes con la Facultad son el Gran Canciller, el Presidente (Decano) y el Consejo de Facultad. Las autoridades propias del Instituto son el Moderador, el Director y el Consejo de Instituto. Si las circunstancias lo sugieren, puede ser nombrado un Vicedirector.
Art. 7. Al Gran Canciller de la Facultad de Teología corresponde: Solicitar a la Congregación para la Educación Católica la erección canónica del ISCR, después de haber obtenido el parecer positivo de la Conferencia Episcopal o de otra Asamblea competente de la Jerarquía Católica (cf. art. 5 b); presentar a la Congregación para la Educación Católica el plan de estudios y el texto del Estatuto del ISCR para su debida aprobación; informar a la Congregación para la Educación Católica acerca de las cuestiones más importantes y enviar a la misma, cada cinco años, una relación pormenorizada respecto a la vida y a la actividad del ISCR; nombrar al Director, elegido entre una terna de docentes estables designada por el Consejo de Instituto, una vez obtenido el parecer favorable del Consejo de la Facultad de Teología y - en caso de que la tarea del Moderador no sea desarrollada por el Rector de la Universidad a norma del art. 10 - con el nulla osta del Moderador.
Art. 8. Al Presidente (Decano) de la Facultad de Teología compete: convocar y presidir el Consejo de Facultad y el Colegio de los docentes de la Facultad por cuestiones referentes al ISCR;regular, conjuntamente a los Directores de los ISCR, las cuestiones comunes;presidir, personalmente o a través de un delegado suyo, las sesiones para los exámenes de grado;proporcionar anualmente al Consejo de Facultad informaciones sobre la andadura de los ISCR;presentar al Consejo de Facultad, cada cinco años, la relación preparada por el Director sobre la vida y la actividad del ISCR, para su aprobación y presentarla al Gran Canciller, que la transmitirá a la Congregación para la Educación Católica;firmar los diplomas de los grados académicos del ISCR.
Art. 9. Al Consejo de Facultad corresponde: examinar y aprobar, en vía preliminar, los planes de estudio, el Estatuto y el Reglamento del ISCR; expresar el propio parecer acerca de la idoneidad de los docentes del ISCR en vista de su asunción y de su promoción a estables; examinar y aprobar las informaciones que el Presidente (Decano) tiene que proporcionar anualmente sobre el funcionamiento del ISCR; verificar la consistencia y la funcionalidad de las estructuras y de los subsidios del ISCR, en particular de la biblioteca; aprobar la relación quinquenal sobre la vida y la actividad del ISCR preparadas por el Director; dar su aprobación para el nombramiento del Director del ISCR; proponer al Gran Canciller que sea solicitada a la Congregación para la Educación Católica la suspensión del ISCR en caso de que el mismo resultase insolvente.
Art. 10. El Moderador del ISCR, por norma, es el Obispo o el Eparca del lugar dónde tiene su sede el Instituto. Si éste se encuentra dentro de una Universidad eclesiástica, el papel del Moderador lo realiza el Rector Magnífico. Al Moderador corresponde: procurar que la doctrina católica sea custodiada integralmente y fielmente transmitida; nombrar los docentes estables – una vez obtenido el parecer favorable de la Facultad de Teología - y los demás docentes del ISCR, concediendo la missio canonica a los que enseñan disciplinas relacionadas con la fe y la moral, una vez emitida la profesión de fe, además de la venia docendi a los que enseñan otras disciplinas. En el caso en que la tarea del Moderador sea desarrollada por el Rector de la Universidad, es el Gran Canciller o su delegado, quien concede la missio canonica o la venia docendi;revocar la missio canonica o la venia docendi, prevista por el art. 16 c. En el caso que la tarea del Moderador sea desarrollada por el Rector de la Universidad, esta tarea corresponde al Gran Canciller o a su delegado; dar el nulla osta para el nombramiento del Director; vigilar la andadura doctrinal y disciplinar del ISCR, informando al respecto al Gran Canciller; manifestar a la Facultad de Teología las mayores dificultades de las cuales él tuviera conocimiento, invitándola a tomar las medidas necesarias;nombrar al Vicedirector, al Ecónomo y al Secretario del ISCR, si las circunstancias lo sugieren, después de haber escuchado el parecer del Director;aprobar los balances anuales de entradas y salidas, los presupuestos anuales y los actos de extraordinaria administración del ISCR; firmar los diplomas de los grados académicos del ISCR, junto con el Presidente (Decano) de la Facultad de Teología y con el Director del Instituto. Art. 11. El Director del ISCR permanece cinco años en su cargo y puede ser confirmado en su oficio, consecutivamente, una sola vez. A él le compete: representar el ISCR ante el Moderador, ante las autoridades académicas de la Facultad de Teología y ante las autoridades civiles; dirigir y coordinar la actividad del Instituto, particularmente bajo el aspecto disciplinar, doctrinal y económico; convocar y presidir las diferentes sesiones del Consejo del Instituto;estar presente en las asambleas de los estudiantes personalmente o a través de un delegado;redactar la relación quinquenal sobre la vida y la actividad del ISCR;firmar los diplomas de los grados académicos del ISCR, junto con el Presidente (Decano) de la Facultad de Teología y con el Moderador;examinar las solicitudes y los recursos de los docentes y los estudiantes, proponiendo, en los casos más graves no resueltos por el Consejo de Instituto, la solución al juicio de la Facultad de Teología.
Art. 12. §1. El Consejo de Instituto está compuesto por el Director, el Vicedirector, en el caso de que existiera esta figura, por todos los docentes estables y dos representantes de los docentes no estables elegidos por sus compañeros, por el Presidente (Decano) de la Facultad de Teología o por un delegado suyo, por un delegado del Moderador, por dos estudiantes ordinarios, elegidos por la asamblea de los estudiantes y por el Secretario que cumple la tarea de redactar las Actas. Todos estos son miembros de derecho.§2. El Consejo de Instituto decide con la mayoría de los miembros de derecho y, en lo concerniente a cuestiones personales, con una mayoría equivalente a los dos tercios. Cuando se trata de cuestiones inherentes al cuerpo docente, los representantes de los estudiantes no participan en la discusión y tampoco en la correspondiente votación. §3. El Consejo de Instituto es convocado por el Director al menos dos veces al año y, por vía extraordinaria, a petición de la mayoría del mismo Consejo. §4. A dicho organismo corresponde: establecer el plan de estudios, el texto del Estatuto y del Reglamento del ISCR que deberá someterse a la aprobación del Consejo de Facultad;designar la terna de docentes estables que han de ser propuestos al Moderador para el nombramiento del Director;proponer al Moderador los nombramientos de los docentes;aprobar la relación quinquenal sobre la vida y sobre la actividad del ISCR preparada por el Director.

3. Docentes
Art. 13. §1. Todos los docentes, de cualquier categoría, tienen que distinguirse siempre por la idoneidad científico-pedagógica, la honestidad de vida, la integridad de doctrina, la dedicación al propio deber, de modo tal que puedan contribuir eficazmente al logro de los objetivos propios del Instituto. La enseñanza tendrá que estar orientada a la adhesión a la divina Revelación, a la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y al respeto de la verdad científica. §2. Quienes enseñan en los ISCR tienen que recibir la missio canonica o la venia docendi, de acuerdo con el art. 10 b de esta instrucción.
Art. 14. §1. Los docentes se dividen en estables, que se dedican a tiempo pleno al estudio, a la enseñanza y a la asistencia de los estudiantes, y no estables, que prestan su colaboración de modo parcial, no permanente. §2. Para que uno sea legítimamente asunto entre los docentes estables, se requiere que:se distinga por la riqueza de doctrina, por el testimonio de vida, por el sentido de responsabilidad eclesial y académica;para las disciplinas eclesiásticas, esté provisto del conveniente Doctorado conseguido en una Institución Eclesiástica; para las disciplinas no eclesiásticas, el título requerido es el del segundo ciclo de los estudios superiores;se haya demostrado idóneo a la investigación con documentos probatorios, en particular, con la publicación de trabajos aptos a la finalidad del ISCR;demuestre poseer capacidad para la enseñanza;se haya seguido el procedimiento previsto por el Estatuto propio del ISCR. §3. Salvo lo contemplado en el art. 15 §2, los docentes estables de los ISCR no pueden ser al mismo tiempo estables en otras Instituciones académicas eclesiásticas o civiles. Además, el encargo de docente estable es incompatible con otros ministerios o actividades que hagan imposible el adecuado desarrollo tanto en relación con la didáctica, como con la investigación. §4. Los docentes no estables, para las materias eclesiásticas, tienen que estar en posesión, al menos, de la Licencia canónica o de un título equivalente y tener buenas aptitudes para la enseñanza. Las normas particulares acerca de los docentes no estables tienen que ser fijadas en el Estatuto del ISCR.
Art. 15. §1. En cada ISCR los docentes estables tienen que ser al menos cinco, uno por cada área disciplinar: Sagrada Escritura, Teología dogmática, Teología moral-pastoral, Filosofía, Ciencias humanas. En el caso que el ISCR tuviera sólo el primer ciclo, los docentes estables tienen que ser al menos cuatro, uno por cada área disciplinar: Sagrada Escritura, Teología dogmática, Teología moral-pastoral, Filosofía. §2. Si el ISCR se encuentra dentro de una Facultad de Teología no es necesario que los docentes estables de la Facultad y del ISCR sean diferentes, a condición que su número total sea al menos igual a la suma de docentes estables requeridos para la Facultad de Teología y de aquellos requeridos para el ISCR.
Art. 16. El Estatuto del ISCR tiene que establecer:las modalidades de asunción y nombramiento de los docentes;cuándo y en qué condiciones los docentes cesan en su cargo;por cuáles motivos y con qué tipo de procedimiento pueden ser suspendidos o bien privados de su oficio, de tal modo que se pueda preservar convenientemente la tutela de los derechos del docente, como así también los derechos del ISCR.

4. Estudiantes
Art. 17. El ISCR está abierto a todos los fieles católicos – laicos y religiosos – que, dotados de un certificado en regla, e idóneos por la conducta moral y por los eventuales estudios previos, deseen tener una preparación cualificada en Ciencias Religiosas. Todo ISCR tiene que ser capaz de asegurar un conveniente número de estudiantes ordinarios, que, normalmente, no debe ser inferior a setenta y cinco.
Art. 18. §1. Los estudiantes pueden ser ordinarios, extraordinarios, invitados y oyentes. Todos tienen que observar fielmente las normas del ISCR acerca del ordenamiento general y la disciplina - principalmente, respecto a los programas de estudios, a la asistencia de los mismos, a los exámenes -, como también, del resto de las disposiciones concernientes a la vida del Instituto. Además, ellos participan en la vida del Instituto en los modos previstos por el Estatuto de cada ISCR. §2. Los estudiantes ordinarios son aquellos que, aspirando a conseguir los grados académicos, de los que tratan los arts. 28-29 de la presente Instrucción, frecuentan todos los cursos y las actividades prescritas por el mismo Instituto, con la regular superación de los correspondientes exámenes. §3. Para ser admitido como estudiante ordinario al ciclo que conduce al Bachillerato en Ciencias Religiosas, es necesario poseer el título de los estudios secundarios requeridos para la inscripción en la Universidad civil. §4. Para ser admitido como estudiante ordinario al ciclo que conduce a la Licencia en Ciencias Religiosas, es necesario poseer el Bachillerato en Ciencias Religiosas. §5. Los estudiantes extraordinarios son aquellos que, careciendo del mencionado título de admisión a la Universidad civil, o bien sin aspirar al grado académico, no obstante desean acceder a las enseñanzas previstas por el ISCR para la consecución de simples Certificados de asistencia. §6. Los estudiantes invitados son los que, no queriendo conseguir el grado académico en el ISCR, desean frecuentar algún curso y superar el examen correspondiente, para un eventual reconocimiento del mismo en otro Instituto. §7. Los estudiantes oyentes son aquellos que, no queriendo conseguir el grado académico en el ISCR, desean frecuentar algún curso, con vista a obtener el correspondiente Certificado de asistencia.
Art. 19. Para poder ser admitidos a los exámenes, es necesario que el estudiante haya seguido las lecciones con una asistencia no inferior a los dos tercios de las horas de cada disciplina del Instituto.
Art. 20. El Estatuto del ISCR tiene que establecer en qué modo los estudiantes, por motivos graves, pueden ser suspendidos o privados de ciertos derechos, o también ser expulsados del Instituto, de modo que se pueda preservar oportunamente la tutela tanto de los derechos del estudiante como de los del mismo Instituto.
Art. 21. Considerando la diferente configuración de los estudios de Teología y de Ciencias Religiosas (cf. Introducción, nn. 2-5), el estudiante que posee el título de Bachiller o de Licenciado en Ciencias Religiosas, que quisiera obtener el reconocimiento de los estudios realizados y conseguir el Bachillerato en Sagrada Teología, podrá ser admitido por el Presidente (Decano) de una Facultad de Teología, después de la atenta valoración de las disciplinas del curriculum studiorum por parte del Consejo de la misma Facultad. El mismo Consejo tendrá que establecer y aprobar para cada candidato un adecuado programa complementario de, al menos, dos años de duración con sus correspondientes exámenes.

5. Orden de los estudios
Art. 22. El plan de los estudios, redactado en sintonía con las finalidades específicas del ISCR, tiene que caracterizarse por el carácter científico y orgánico de los contenidos teológicos.
Art. 23. La estructura del ISCR prevé un currículo de estudios de cinco años de duración, estructurado en dos ciclos: el primer ciclo, de tres años de duración, al final del cual se consigue el Bachillerato en Ciencias Religiosas, y el segundo ciclo, de dos años de duración, al final del cual se consigue la Licencia en Ciencias Religiosas.
Art. 24. §1. En el primer ciclo tienen que ser tratadas todas las fundamentales disciplinas filosóficas y teológicas, de modo que la totalidad del itinerario corresponda al título conclusivo del Bachillerato. Concretamente, el programa de los estudios del primer ciclo tiene que incluir las siguientes disciplinas: Historia de la Filosofía;Filosofía sistemática;Sagrada Escritura;Teología fundamental;Teología dogmática;Teología moral;Teología espiritual;Teología Litúrgica;Patrología e Historia de la Iglesia;Derecho Canónico. §2. En el segundo ciclo, además de los cursos referidos a algunas de las disciplinas mencionadas, en particular aquellas específicamente teológicas, a las prácticas, a los cursos opcionales y a los seminarios de estudio, tienen que ser propuestos también los cursos de las disciplinas que caracterizan la orientación de la especialización. Es necesario indicar un docente para cada especialización en la cual sea competente.
Art. 25. El plan de estudios de cada ISCR tendrá que precisar las disciplinas que componen el currículo, el número de horas semanales, los créditos (ECTS), asignados a cada disciplina, los contenidos fundamentales, la bibliografía y el nombre del docente. Se tenga presente que, en el quinquenio de los ISCR, los créditos, normalmente, tendrán que ser 300, comprendiendo cursos, seminarios, talleres y prácticas.

6. Grados académicos
Art. 26. Los grados académicos en los ISCR son otorgados a los estudiantes por la Facultad de Teología a la cual el Instituto está vinculado. Dichos grados son el Bachillerato en Ciencias Religiosas, al final del primer ciclo y la Licencia en Ciencias Religiosas, con especificación de la orientación de su especialización, al final del segundo ciclo.
Art. 27. Los grados académicos, en el Estatuto de cada ISCR, pueden ser también expresados con otros nombres, teniendo en cuenta la normativa de los estudios académicos de la región, a condición que sea indicada con claridad su equivalencia con los grados académicos arriba mencionados y sea salvaguardada la uniformidad entre los ISCR del mismo País.
Art. 28. Los requisitos para conseguir el Bachillerato en Ciencias Religiosas consisten en haber: frecuentado el primer ciclo de estudios y haber superado los exámenes correspondientes a cada disciplina;adquirido el conocimiento de una lengua moderna además de la propia, para estar en condiciones de comprender los textos;elaborado y defendido públicamente un trabajo escrito, conforme a las normas indicadas en el Estatuto del ISCR, que demuestre la capacidad de plantear el argumento elegido, y además haber superado el examen de síntesis sobre el temario de los estudios cursados ante una comisión compuesta por no menos de tres docentes.
Art. 29. Los requisitos para conseguir la Licencia en Ciencias Religiosas consisten en haber:frecuentado el primero y segundo ciclo de estudios y haber superado los exámenes correspondientes a cada disciplina;adquirido el conocimiento de dos lenguas modernas además de la propia;preparado un trabajo escrito, de acuerdo con las normas establecidas en el Estatuto del ISCR, que demuestre su madura competencia en el campo de especialización escogido, y someterlo a pública discusión en la sesión prevista.

7. Subsidios didácticos y económicos
Art. 30. Para garantizar el buen funcionamiento de los ISCR, cada Instituto tiene que contar con la presencia de estructuras logísticas adecuadas a las necesidades de la enseñanza, con suficientes aulas funcionales y decorosas, y espacios para los seminarios de estudio y las prácticas, espacios para oficinas y archivos, así como los soportes técnicos necesarios para la cuestión didáctica.
Art. 31. Para el logro de sus objetivos específicos, cada ISCR tiene que contar con una biblioteca, dotada y actualizada de libros y revistas, conforme a las necesidades de los docentes y de los estudiantes, ordenada convenientemente. En caso de que el ISCR se valga de una biblioteca teológica externa a la sede del Instituto mismo, tendrá que disponer al menos de una sala de consulta y de lectura, dotada de los principales instrumentos (fuentes, diccionarios, revistas, etc.).
Art. 32. A través de la asignación anual de una conveniente suma de dinero, la biblioteca debe ser enriquecida constantemente con libros, clásicos y contemporáneos, y con las principales revistas, para que así ella pueda servir eficazmente, sea para la profundización y a la enseñanza de las disciplinas, sea para su aprendizaje, como así también para los trabajos prácticos y para los seminarios de estudio.
Art. 33. El Estatuto del ISCR tiene que establecer normas adecuadas para la biblioteca, de modo que el acceso y el empleo sean particularmente facilitados a docentes y estudiantes.
Art. 34. Cada ISCR tiene que contar con los medios económicos necesarios para el buen logro de su específica finalidad, para su adecuado funcionamiento, para la decorosa retribución a los docentes y al personal auxiliar, y para el mantenimiento de los edificios.
Art. 35. El Estatuto del ISCR debe determinar la función del Ecónomo y las competencias de otros organismos colegiales interesados, de modo que puedan asegurar una sana administración. Art. 36. Igualmente, el Estatuto del ISCR tendrá que establecer los modos de participación de los estudiantes en los gastos del Instituto, a través del pago de aranceles por la admisión, por la inscripción anual, por los exámenes y por los diplomas relativos a los grados académicos a conseguir.
Art. 37. La administración del ISCR es autónoma y no depende de la Facultad a la cual él está vinculado, a menos que no sea establecido de otra manera en el Estatuto. I

I. Procedimiento para la erección de un Instituto Superior de Ciencias Religiosas

Art. 38. Pueden solicitar la erección canónica los Institutos que poseen los requisitos previstos por la presente Instrucción y que estén en condiciones de ofrecer adecuadas garantías también para el futuro.
Art. 39. Corresponde a la Conferencia Episcopal Nacional o a otra Asamblea de la Jerarquía Católica (cf. art. 5 b) competente para la planificación de los Institutos en el territorio, dar su aprobación para la erección de cada ISCR.
Art. 40. La propuesta de erección de un ISCR tendrá que ser formulada por el Obispo o Eparca del lugar dónde tiene la sede el Instituto, el cual debe dirigirse a una Facultad Eclesiástica de Teología, preferentemente la más cercana al Instituto, para que ésta asuma la responsabilidad académica del Instituto mismo. La vinculación entre Instituto y Facultad será fijada en una convención ad hoc, salvando las normas establecidas más arriba.
Art. 41. La Facultad de Teología, evaluada la idoneidad de los docentes y la existencia de los requisitos previstos por la presente Instrucción, elevará al Gran Canciller la solicitud de erección del Instituto, juntamente con la siguiente documentación: el parecer positivo de la Conferencia Episcopal Nacional u otra Asamblea competente de la Jerarquía Católica (cf. art. 5 b);su parecer fundado acerca de la vinculación del ISCR;el texto de la citada convención;el texto del Estatuto del naciente Instituto, redactado en conformidad con los disposiciones normativas contenidas en la presente Instrucción;el plan de estudios con sus articulaciones y con la indicación de los créditos asignados a las diferentes disciplinas; la lista de los docentes, con la indicación para cada uno de ellos, de los datos personales, de los títulos académicos, de las publicaciones, de las disciplinas de enseñanza y otras eventuales sedes de enseñanza;la esmerada descripción de la sede, de la biblioteca, de los principales subsidios didácticos, del plan de financiación;el número de estudiantes previsto, señalando su procedencia y el estado de vida (religiosos/as laicos, laicas).
Art. 42. El Gran Canciller, después de haber examinado las razones de la solicitud, la integridad del procedimiento y haber comprobado que la mencionada documentación sea conforme a cuánto prescrito por la presente Instrucción, hará llegar todo el material a la Congregación para la Educación Católica, juntamente a su propio parecer, pidiendo su examen y aprobación, y, cumplidas todas las condiciones, la erección canónica del Instituto y su vinculación con la Facultad de Teología.
Art. 43. La Congregación para la Educación Católica es quien emana los Decretos concernientes a la erección del ISCR y su vinculación con la Facultad de Teología y la aprobación del Estatuto ad tempus et ad experimentum.

III. Normas finales
Art. 44. Si un ISCR resultara gravemente insolvente por cuánto atañe la observancia de los requisitos, el reconocimiento podrá ser suspendido ad tempus, y, si es el caso, revocado por la Congregación para la Educación Católica.
Art. 45. Eventuales modificaciones al texto del Estatuto del ISCR tienen que ser sometidas por el Gran Canciller de la Facultad de Teología a la Congregación para la Educación Católica para su debida aprobación.
Art. 46. Con la entrada en vigor de la presente Instrucción, son abrogadas la Nota illustrativa del 10 de abril de 1986 y la Normativa per l’Istituto Superiore di Scienze Religiose del 12 de mayo de 1987.
Art. 47. Las normas transitorias del Estatuto de cada ISCR tienen que indicar las modalidades y posibilidad de paso de los estudiantes del viejo al nuevo orden, además de expresar la posibilidad y las modalidades de acceder a la consecución de la Licencia en Ciencias Religiosas para quienes hayan conseguido el título académico al final del currículo cuatrienal actualmente vigente.
Art. 48. Los ISCR tienen que conformarse a la presente Instrucción a partir del nuevo año académico 2009-2010.

El Sumo Pontífice Benedicto XVI, en el curso de la audiencia concedida al infrascrito Cardenal Prefecto, ha aprobado la presente Instrucción y ha autorizado por ello su publicación.

Roma, 28 de junio de 2008, memoria de San Ireneo de Lyon.

Zenon Card. Grocholewski Prefecto

+Jean-Louis Bruguès, O.P., Arzob.
Obispo emérito de Angers Secretario

Decreto de renovación de los estudios de derecho canónico de la Congregación para la Educación Católica (2002)



Con la promulgación del nuevo Código de derecho canónico y del Código de cánones de las Iglesias orientales, ciertamente ha aumentado el número de estudiantes en las Facultades de derecho canónico, pero, al mismo tiempo, se ha caído cada vez más en la cuenta de que el currículo de estudios para la consecución de la licenciatura, como había sido establecido en la constitución apostólica Sapientia christiana, promulgada por Juan Pablo Il el 15 de abril de 1979 (cf. AAS 71 [1979] 469-499), no bastaba ya para que las diversas disciplinas se expusieran y asimilaran debidamente. En consecuencia, también se tomó conciencia de que, terminado el bienio para la licenciatura, la formación jurídica de los alumnos no alcanzaba el grado de conocimiento del derecho de la Iglesia que se requiere hoy para cumplir las funciones eclesiásticas que suponen una preparación específica en derecho canónico.
El bienio para la obtención de la licenciatura en derecho canónico fue establecido por primera vez en la constitución apostólica Deus scientiarum Dominus, promulgada por el Papa Pío XI el 24 de mayo de 1931 (cf. AAS 23 [1931] 241-284); entonces parecía que bastaban cuatro semestres para la licenciatura, teniendo en cuenta la óptima preparación que los estudiantes tenían tanto en la lengua latina como en las instituciones de derecho canónico cuando accedían a la Facultad de derecho canónico.
Con el paso del tiempo, casi en todas partes, en las escuelas secundarias ya no se enseña la lengua latina o se considera una materia secundaria. Por lo que respecta al currículo de los estudios en las Facultades teológicas y en los seminarios mayores, al haber aumentado después del Concilio las demás disciplinas teológicas y pastorales, poco a poco se ha prestado menor atención y tiempo a las instituciones de derecho canónico y a la lengua latina. Por ello, acceden a las Facultades de derecho canónico estudiantes clérigos que, en su mayor parte, no conocen la lengua latina y casi no tienen preparación previa en derecho canónico.
Por lo que atañe a los seglares, que ciertamente frecuentan en mayor número las Facultades de derecho canónico, se puede percibir aún más una falta de preparación suficiente para comenzar el segundo ciclo, dado que, cuando entran en las Facultades de derecho canónico, a menudo carecen totalmente de formación teológica, y el primer ciclo, tal como está actualmente ordenado, no puede adquirir el grado mínimo de conocimiento de la teología que sin duda es necesario para comprender adecuadamente los principios fundamentales del derecho canónico. Además, los que ya tienen un grado académico en derecho civil, con frecuencia son admitidos directamente al bienio de licenciatura, sin hacer el primer ciclo, más aún, a juicio de la Facultad, pueden ,acortar el currículo del bienio, de modo que, sin ninguna preparación teológica, obtienen en un año la licenciatura en derecho canónico.
Por el contrario, el concilio Vaticano II deseaba que «en la exposición del derecho canónico (...) se tenga en cuenta el misterio de la Iglesia, de acuerdo con la constitución dogmática De Ecclesia, promulgada por este Concilio» (Optatam totius, 16). Eso requiere ante todo que ambos Códigos se expongan a la luz de la eclesiología del Vaticano 11, cuyas notas sobre lo que aquí nos atañe se hallan contenidas en síntesis en las constituciones apostólicas de Juan Pablo II Sacrae disciplinae leges (25 de enero de 1983: AAS 75/11 [1983] VII-XIV) y Sacri canones (18 de octubre de 1990: AAS 82 [1990] 1033-1044). Así pues, esta nueva perspectiva teológica para la exposición del derecho canónico exige más tiempo del que permiten los límites de un bienio. Conviene añadir que, además del estudio de la lengua latina, se prevén disciplinas auxiliares y cursos opcionales que hoy se consideran necesarios para completar la formación institucional en derecho canónico.
Por consiguiente, teniendo en cuenta las dificultades que encuentran las Facultades de derecho canónico para impartir a los estudiantes la formación necesaria, la Congregación para la educación católica mandó, en el año 1997, a todas las Facultades e Institutos de derecho canónico, erigidos por ella, un cuestionario en el que se pedía información sobre el estado de cada uno de ellos y en particular se preguntaba si consideraban conveniente una prolongación del currículo de estudios. Una vez recibidas las respuestas, esta Congregación realizó diversas consultas. Prescindiendo de algunas cosas de poca importancia, hubo acuerdo en que el currículo para la licenciatura durara tres años o seis semestres, y que el primer ciclo fuera absolutamente obligatorio y mejor estructurado para todos los que no habían hecho el primer ciclo de teología en una Facultad o el currículo filosófico-teológico en un seminario, sin ninguna excepción para los que ya hubieran conseguido un grado acdémico en derecho civil. La custión se estudió también en las asmbleas plenarias de esta congregación celebradas en los años 1998 y 2002. En realidad, los padres dieron, casi por unanimidad, una respuesta afirmativa. Además, dado que algunas de las innovaciones propuestas afectaban a la constitución apostólica Sapientia christiana, la cuestión fue sometida a la Autoridad superior, la cual se manifestó favorable a que se procediese ulteriormente.
Por eso, analizado todo con esmero, se establece que los artículos 76 de la constitución apostólica Sapientia chtristiana, así como 56 y 57 de los Reglamentos de la misma, se cambien del modo siguiente:

I. Artículo 76 de la constitución apostólica «Sapientia christiana»
El currículo de estudios de una Facultad de derecho canónico comprende:
a) el primer ciclo, que debe durar cuatro semestres o dos años, para los que no tienen una formación filosóficoteológica, sin excepción alguna para los que ya tienen un título académico en derecho civil; en este ciclo se han de dedicar al estudio de las instituciones de derecho canónico y a las disciplinas filosóficas y teológicas que se requieren para una formación jurídica superior;
b) el segundo ciclo, que debe durar seis semestres o un trienio, dedicado a un estudio más profundo de todo el Código a través del tratado completo de sus fuentes, tanto magisteriales como disciplinares, añadiendo el estudio de materias afines;
c) el tercer ciclo, que abarca al menos dos semestres o un año, en el que se perfecciona la formación jurídica necesaria para la investigación científica encaminada a la elaboración de la disertación doctoral.
II. Artículo 56 de los Reglamentos
Son disciplinas obligatorias:
1) En el primer ciclo:
a) elementos de filosofía: antropología filosófica, metafísica y ética;
b) elementos de teología: introducción a la sagrada Escritura; teología fundamental: revelación divina, su transmisión y credibilidad; teología trinitaria; cristología; tratado sobre la gracia; de modo particular, eclesiología; teología sacramental general y especial; telogía moral fundamental y especial;
c) Instituciones generales de derecho canónico;
d) lengua latina.
2) En el segundo ciclo:
a) el Código de derecho canónico o el Código de cánones de las Iglesias orientales en todas sus partes y las demás leyes canónicas vigentes;
b) disciplinas conexas: teología del derecho canónico; filosofía del derecho;
instituciones del derecho romano; elementos de derecho civil; historia de las instituciones canónicas; historia de las
fuentes del derecho canónico; relaciones entre la Iglesia y la sociedad civil; praxis canónica administrativa y judicial;
c) introducción al Código de cánones de las Iglesias orientales para los estudiantes de una Facultad de derecho canónico latino; introducción al Código de derecho canónico para los estudiantes de una Facultad de derecho canónico oriental;
d) lengua latina;
e) cursos opcionales, ejercitaciones y seminarios prescritos por cada Facultad.
3) En el tercer ciclo:
a) latinidad canónica;
b) cursos opcionales o ejercitaciones prescritas por cada Facultad.
III. Artículo 57 de los Reglamentos
§ 1. Pueden • ser admitidos directamente al segundo ciclo los estudiantes que hayan completado el currículo filosófico-teológico en un seminario o en una Facultad teológica, a no ser que el decano considere necesario u oportuno exigir un curso previo de lengua latina o de instituciones generales de derecho canónico.
Quienes demuestren que ya han estudiado algunas materias del primer ciclo en una Facultad o instituto universitario idóneos, pueden ser dispensados de ellas.
§ 2. Quienes hayan conseguido un grado académico en derecho civil pueden ser dispensados de algunos cursos del segundo ciclo (como derecho romano y derecho civil), pero no podrán ser eximidos del trienio de licenciatura.
§ 3. Al concluir el segundo ciclo, los estudiantes deben conocer de tal manera la lengua latina, que puedan entender bien el Código de derecho canónico y el Código de cánones de las Iglesias orientales, así como los demás documentos canónicos; esa obligación se mantiene también en el tercer ciclo, de modo que puedan interpretar correctamente las fuentes del derecho.
Todo lo que este decreto establece para las facultades de derecho canónico vale también para los Institutos de derecho canónico erigidos por esta Congregación, o vinculados a alguna Facultad de derecho canónico a tenor de los artículos 62 y 63 de la constitución apostólica Sapientia christiana.
Este decreto entrará en vigor al inicio del año académico 2003-2004, teniendo en cuenta los diversos modos vigentes en cada región.
El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en la audiencia concedida al infrascrito cardenal prefecto el 2 de septiembre de 2002, ratificó y confirmó cuanto se establece en este decreto, aprobó de forma específica el artículo 76 de la constitución apostólica «Sapientia ebristiana» con las innovaciones aportadas al mismo, no obstante cualquier disposición contraria, y ordenó su publicación.
Dado en Roma, en la sede de esta Congregación, el 2 de septiembre de 2002
Cardenal Zenon GROCHOLEWSKI Prefecto
Mons. Giuseppe PITTAU, s.j. Secretario

domingo 28 de septiembre de 2008

Mons. Sergio Buenanueva consagrado obispo auxiliar de Mendoza













Monseñor Buenanueva ya es obispo auxiliar de Mendoza. La ceremonia se llevó a cabo ayer en el santuario Nuestra Señora de Lourdes, en El Challao. El sacerdote, oriundo de San Martín, secundará al arzobispo José María Arancibia en la diócesis local.

En el santuario Nuestra Señora de Lourdes, en El Challao, Sergio Buenanueva fue ordenado ayer obispo titular de Rusubiccari y auxiliar de Mendoza.En la ceremonia, que duró más de dos horas, el arzobispo de Mendoza, José María Arancibia, destacó la amplia experiencia y la dedicación de Buenanueva a la vida religiosa.Además, reconoció que será de gran ayuda a la tarea que realiza “en una diócesis de 70.000 kilómetros cuadrados” como la mendocina.
La celebración comenzó a las 10 con la procesión de ministros, presbíteros y obispos por el templo hacia el altar del santuario. Luego tuvo lugar el rito de la santa misa.Una vez que se proclamó el Evangelio, llegó la consagración de Buenanueva. En ese momento, Arancibia ofreció una reflexión al flamante obispo auxiliar en la que le recordó que esta vez había sido elegido para desempeñar una función a la que quizás nunca aspiró, a diferencia de cuando volcó su vida al sacerdocio.Arancibia recordó que Buenanueva ha tenido una sólida formación teológica y remarcó la buena labor que ha realizado como director del Seminario de Mendoza.Luego llegó la interrogación acerca de sus disposiciones para el oficio que le ha sido encomendado.Con la misión aceptada por parte del obispo auxiliar, Arancibia comenzó en silencio la imposición de manos sobre la cabeza del elegido. Inmediatamente después, los obispos presentes hicieron lo mismo.En el paso siguiente de la ceremonia, los diáconos pusieron el Libro de los Evangelios abierto sobre la cabeza del Buenanueva para comenzar la plegaria de ordenación.Terminado este paso, el obispo fue ungido con el crisma y recibió los evangelios y los atributos de su oficio: el anillo, la mitra y el báculo. Luego se lo entronizó en la cátedra y recibió el saludo de paz de los presentes y el aplauso de los fieles que participaron en la ceremonia.La misa continuó hasta el momento de la eucaristía. Luego, el obispo auxiliar recorrió el templo para bendecir a la asamblea litúrgica.Como parte final del acto religioso, Buenanueva se dirigió a todos los presentes.“Todos saben que no suelo ser breve”, dijo amablemente para abrir su discurso, en el que agradeció a la Virgen María y a la Iglesia. El obispo no perdió oportunidad de honrar a su familia, a la cual se refirió como “verdadera iglesia doméstica”.Buenanueva agradeció también a sus compañeros sacerdotes, a los muchachos del seminario que dirigió hasta ayer y a los curas que han fallecido pero han dejado una gran huella. Entre ellos destacó al padre Jorge Contreras, “cuyo cuerpo entregamos como una semilla a la tierra hace muy poco tiempo”.








Fuente: Diario Uno, edición digital (Mendoza) 27.IX.08

sábado 27 de septiembre de 2008

El rito Romano antiguo es un derecho de los fieles



El Cardenal Castrillón Hoyos, Presidente de la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei” ha escrito el prefacio para la última edición del libro “Las Ceremonias del Rito Romano” (“Ceremonies of the Roman Rite Described”), editado por el Dr. Alcuin Reid. La primera edición del mismo correspondía al año 1917, y su autor fue el sacerdote inglés Adrian Fortescue.

Es un placer para mí presentar esta decimoquinta edición de “Las ceremonias del Rito Romano”, la primera edición desde que el Motu Proprio “Summorum Pontificum” de nuestro Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, clarificó definitivamente que los ritos según los libros litúrgicos en uso en 1962 no fueron nunca abrogados, que constituyen un tesoro que pertenece a la entera Iglesia Católica y que deben estar disponibles para todos los fieles de Cristo. Ahora es claro que los católicos tienen un derecho jurídico a los ritos más antiguos, y que los párrocos y los obispos deben aceptar las peticiones y pedidos de los fieles que lo pidan. Ésta es la voluntad expresa del Sumo Pontífice, establecida legalmente en “Summorum Pontificum”, en una forma que debe ser respetada por los superiores eclesiásticos y también por los Ordinarios de lugar.

El Santo Padre se alegra de la respuesta generosa de muchos sacerdotes a su iniciativa por que aprendan una vez más los ritos y ceremonias del Sacrificio de la Misa y de los demás Sacramentos según el usus antiquior, de forma que puedan servir a aquellos que los desean. Animo a los sacerdotes a hacerlo en un espíritu de generosidad pastoral y de amor por la herencia litúrgica del Rito Romano. Los seminaristas, como parte de su formación en la liturgia de la Iglesia, debieran familiarizarse con este uso del Rito Romano, no sólo para servir al Pueblo de Dios que pida esta forma del culto católico, sino también para alcanzar una apreciación más profunda del trasfondo de los libros litúrgicos actualmente en vigor. De esto se sigue que todos los Seminarios debieran proveer tal formación en sus cursos.

Este libro, una guía clásica para la celebración del antiguo Rito Gregoriano en el mundo de habla inglesa, ayudará a los sacerdotes y los seminaristas del siglo veintiuno – así como ayudó a tantos sacerdotes del siglo veinte – en su misión pastoral, que ahora incluye necesariamente la familiaridad y la apertura hacia el uso de la antigua forma de la Sagrada Liturgia. Con alegría lo recomiendo al clero, a los seminaristas, y a los laicos como una herramienta confiable para la preparación y la celebración de los ritos litúrgicos permitidos por el Santo Padre, con su autoridad, en “Summorum Pontificum”.

Felicito al distinguido erudito de la Liturgia, el Dr. Alcuin Reid, por su cuidado y precisión en asegurarnos que esta edición revisada se conforme con las últimas decisiones autorizadas con respecto a estos libros litúrgicos. Como escribió el Papa Benedicto XVI en su Carta que acompañó a “Summorum Pontificum”: “En la historia de la liturgia hay crecimiento y progreso, pero ninguna ruptura”. El Rito Gregoriano es hoy un rito litúrgico vivo, que continuará su progreso sin perder ninguna de sus riquezas transmitidas en la Tradición. Porque como continúa el Santo Padre, “lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial. Nos hace bien a todos conservar las riquezas que han crecido en la fe y en la oración de la Iglesia y de darles el justo puesto”. Que este libro ayude a la Iglesia de hoy y de mañana en la realización de la visión del Papa Benedicto.
Cardenal Darío Castrillón Hoyos Presidente Pontificia Comisión “Ecclesia Dei” 25 de Septiembre de 2008

Fuente: The New Liturgical Movement
Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

viernes 26 de septiembre de 2008

El Papa dijo: "vida intachable"...


"En su conducta los clérigos, están obligados a buscar la santidad, por una razón particular, ya que, consagrados a Dios por un nuevo título en la recepción del orden, son administradores de los misterios de Dios para servicio del pueblo" (c. 276.1)

(RD/Efe).-El papa Benedicto XVI pidió hoy a los obispos de Uruguay que enseñen la fe de la Iglesia "en su integridad" y que defiendan la vida "desde el momento de la concepción hasta la muerte natural" y dijo que los sacerdotes deben tener "una vida intachable" acorde con el servicio que prestan al Pueblo de Dios.
El Pontífice así lo manifestó en el discurso que dirigió en la residencia de Castel Gandolfo a los prelados uruguayos, que se encuentran en Roma para la visita "ad limina apostolorum", la que están obligados a realizar cada cinco años todos los obispos del mundo al Papa.
A los prelados -que estaban encabezados por Carlos María Collazzi Irazábal, Obispo de Mercedes y Presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay- Benedicto XVI les animó a un nuevo impulso evangelizador, en las líneas trazadas por la V Conferencia del Celam celebrada en Aparecida (Brasil).
"Enseñad la fe de la Iglesia en su integridad, con la valentía y la persuasión de quien vive de ella y para ella, sin renunciar a proclamar los valores morales de la doctrina católica, que a veces son objeto de debate en el ámbito político, cultural o en los medios de comunicación social, como son los que se refieren a la familia, la sexualidad y la vida", afirmó el Papa.
El Obispo de Roma les exhortó a "defender la vida humana desde la concepción hasta su término natural", que forman parte, añadió, de la "dignidad inviolable de toda persona".
En su discurso, el Pontífice también se refirió a los sacerdotes, señalando que hay que animarles para que "no se acomoden al ambiente imperante en el mundo" y lleven "con ardor" el mensaje de Cristo a las parroquias, comunidades y familias.
Sobre los sacerdotes dijo que en su formación debe predominar "el amor a Cristo, una seria competencia teológica en plena sintonía con el Magisterio y la tradición de la Iglesia, la meditación constante y personal de su misión salvadora y una vida intachable acorde con el servicio que presta al Pueblo de Dios".
Benedicto XVI agregó que la plenitud de la vida se alcanza "cuando se prefiere el ser mejor al mero tener más".

jueves 25 de septiembre de 2008

"Ntra. Sra. del Rosario de San Nicolás"


Virgen del Rosario, dulce madre nuestra...
Ruega por todos nosotros pecadores...
Amén.

miércoles 24 de septiembre de 2008

Nuevos consultores para la oficina de celebraciones litúrgicas pontificias


El Santo Padre ha nombrado nuevos consultores para la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, presidida por Monseñor Guido Marini.
Se trata de: Monseñor Nicola Bux, consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe y amigo personal del Papa Benedicto XVI, que suele escribir artículos muy interesantes sobre la Sagrada Liturgia; el Padre Uwe Michael Lang C.O., Oficial de la Congregación para el Culto Divino y autor del libro "Vueltos al Señor. La orientación de la oración litúrgica" cuyo prefacio fue escrito por el Cardenal Ratzinger; el Padre Paul Gunter O.S.B., docente en el Ateneo Pontificio San Anselmo y miembro del consejo editorial del nuevo periódico "uso antiguo" el Padre Mauro Gagliardi, docente en el Ateneo Pontificio "Regina Apostolorum"; y el Padre Juan José Silvestre Valor, docente en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.
Sin duda, podemos esperar que los nuevos consultores realicen valiosos aportes al excelente trabajo que, hace ya casi un año, está realizando Monseñor Guido Marini en las Liturgias del Romano Pontífice. En este sentido, tanto Monseñor Bux como el Padre Lang, que son probablemente los dos más reconocidos, se han mostrado en sus diversas intervenciones, muy cercanos al pensamiento del Papa Benedicto XVI en lo referente a la Sagrada Liturgia.
A la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice le corresponde, según la Constitución Apostólica Pastor Bonus del Papa Juan Pablo II, "preparar todo lo necesario para las celebraciones litúrgicas y otras funciones sagradas que celebre el Sumo Pontífice u otro en su nombre, y dirigirlas según las prescripciones vigentes del derecho litúrgico"(Pastor Bonus, 182, §1).

Desmitificando el Derecho Canónico (II)



Entrevista con el escritor Pete Vere
QUEBEC, 20 de septiembre de 2008 (ZENIT.org).- En respuesta al creciente número de nuevos movimientos en la Iglesia, el derecho canónico no dicta la forma que deben adoptar, más bien presenta como respuesta al Espíritu Santo, afirma el escritor Pete Vere.
Vere es coautor con Michael Trueman de "Suprised by Canon Law: 150 Questions Laypeople Ask About Canon Law" (Sorprendidos por el Derecho Canónico: 150 Preguntas de Laicos sobre el Derecho Canónico), y de "Suprised by Canon Law, Volume 2: More Questions Catholics Ask About Canon Law" (Sorprendidos por el Derecho Canónico: Más Pregustas de Católicos sobre el Derecho Canónico), publicados ambos en Servant Books.
En la segunda parte de esta entrevista con ZENIT, Vere explica el papel que desempeña el derecho canónico a la hora de comprender el proceso de canonización y el crecimiento de nuevos movimientos en la Iglesia.
La primera parte de esta entrevista apareció el pasado domingo en la edición de Zenit.
--Su libro responde a algunas cuestiones sobre el proceso
de canonización. ¿Podría darnos una breve descripción de este proceso, especialmente porque esperamos que personas como la Madre Teresa y el Papa Juan Pablo II lleguen al final de este proceso?
--Vere: Permítame que comience con buenas noticias: cualquiera de nosotros es elegible para ser santo. De hecho, esta es la razón por la que Dios nos creó - unirnos a Él en el cielo para toda la eternidad. Por eso debemos siempre preguntarnos si nuestras acciones y palabras nos acercarán a Dios.
Una vez dicho esto, sólo un puñado de nosotros seremos canonizados como santos por la Iglesia. El proceso de canonización es riguroso, lo que asegura su integridad. Yo mismo me sorprendí al aprender cuán riguroso es el proceso, y agradezco a Michael - que tiene experiencia con el proceso - que se ocupara del capítulo de la canonización.
El proceso de canonización no se encuentra en el Código de Derecho Canónico, sino en un documento promulgado por el Papa Juan Pablo II llamado "Divinus Perfectionis Magister".
Comienza cuando los fieles creen que un católico ha vivido una vida de santidad ejemplar. Desde ese momento, Michael resume el proceso como sigue: "muerte del individuo, presentación de la causa - la persona es llamada siervo de Dios; declaración de venerabilidad - la persona es llamada venerable; declaración de beatificación - la persona es declaraba beata; y canonización - la persona es declarada santa".
Michael, por supuesto, entra en más detalles en el libro, respondiendo a cuestiones sobre cada etapa del proceso. Por ejemplo, el canon 368 encarga al obispo diocesano la responsabilidad de presentar la causa de canonización.
Se deben analizar con cuidado todos los escritos del candidato antes de que la Iglesia lo declare venerable. La beatificación y canonización deben ser cada una respaldadas por un milagro. El acto final de la canonización constituye una declaración infalible de que el individuo está en el cielo con Nuestro Señor.
Como el libro explica con más detalle, el proceso implica a varios expertos - teólogos, pastores, laicos, médicos, etc. - dependiendo de la etapa del proceso de canonización.
--Desde el Concilio Vaticano II han surgido un buen número de nuevas órdenes y movimientos religiosos. ¿Qué diferencias hay entre los institutos de vida consagrada según están previstos en el Código de Derecho Canónico, especialmente algo como las vírgenes consagradas que sólo recientemente han vuelto a la vida de la Iglesia?
--Vere: Como Tercera Persona de la Santísima Trinidad, el Espíritu Santo es infinito. Esto significa que son infinitas las posibilidades en las que puede inspirar a los fieles católicos a servir a la Iglesia. El código presenta algunas posibilidades, de las que tocamos algunas en "Sorprendidos por el Derecho Canónico, Volumen II".
Por ejemplo, los institutos de vida consagrados tienen tres amplias categorías: las órdenes religiosas, las sociedades de vida apostólica y los institutos seculares. La mayoría de nosotros está familiarizada con las órdenes religiosas como los benedictinos o los franciscanos, donde los católicos viven y rezan en común, y todos sus bienes materiales son puestos en común por la comunidad.
Las sociedades de vida apostólica son similares, en el hecho de que sus miembros viven juntos para cumplir un propósito común. Sin embargo, como los sacerdotes seculares, los miembros de una sociedad de vida apostólica pueden poseer propiedades personales. Uno de las sociedades de vida apostólica con mayor crecimiento en la Iglesia actual es la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, que fue fundada en 1988 para ayudar en las necesidades pastorales de los católicos de inclinación tradicional.
En cuanto a los institutos seculares, los miembros viven dentro de la sociedad y pueden tener también ocupaciones seculares. Su función es proporcionar "levadura espiritual" dentro del mundo.
Un instituto puede ser clerical, si sus miembros son predominantemente del clero, o laico, si se compone de hermanos y hermanas religiosos. Los institutos contemplativos pasan más tiempo en oración, como los cartujos, mientras que los institutos de vida activa, como Santa Marta en los Evangelios, o las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa, se centran en la labor temporal de la caridad.
Las combinaciones no tienen fin, y esto es antes de tener en cuenta las prelaturas personales como el Opus Dei, las vírgenes consagradas, los eremitas, y muchos otras posibilidades reconocidas por el código. Y, por supuesto, no sabemos lo que el Espíritu Santo inspirará en el futuro.
Cada una de estas posibilidades satisface una necesidad dentro de la Iglesia. A través de la historia de la Iglesia, estas formas han surgido en respuesta a los especiales desafíos a los que se enfrentaba la Iglesia. Por ejemplo, los primeros monasterios surgieron para traer orden y vida comunitaria a los incontables eremitas que se recluían en el desierto. Los franciscanos surgieron de la necesidad de evangelizar de la Iglesia. Los jesuitas de la necesidad de la Iglesia de responder a la división dentro del cristianismo causada por la reforma protestante. Muchos de los nuevos movimientos religiosos de hoy han surgido como una respuesta al malestar laicista y a la tibieza espiritual que ha infectado las tierras antes cristianas. Han respondido al llamamiento del Papa Juan Pablo II de una nueva evangelización - una que evangelice desde dentro.
El código no prevé demasiado qué tipo de forma deben adoptar estos movimientos - puesto que el derecho canónico, como los nuevos movimientos, surge en respuesta al Espíritu Santo. Más bien, el código intenta proporcionar algún orden y guía para cuando surjan estos nuevos movimientos, de manera que puedan servir a la Iglesia y al bien de las almas con todo su potencial.
--Muchos católicos no saben que las Iglesias orientales tienen su propio código de derecho canónico. ¿Qué clase de diferencias hay entre los dos códigos?
--Vere: Muchos de los cánones individuales son similares, o en algunos casos incluso los mismos, pero hay algunas diferencias significativas. Por ejemplo, para que un matrimonio sea válido bajo el código oriental, la pareja debe recibir la bendición del sacerdote. Estos excluye a los diáconos de presidir los matrimonios excepto en una emergencia. Nada en el código latino impide al diácono para que actúe como testigo cualificado.
Otra diferencia clave, que también concierne al matrimonio, es que, en Oriente, un padrino no puede casarse con su ahijado. Un novio o novia no puede conducir a su novio o novia no católico a la Iglesia bajo el código oriental, mientras que no hay tal prohibición en Occidente. Hay también algunas pocas diferencias estructurales - el código latino está dividido en siete libros, mientras que el código oriental está dividido en 30 títulos. Y, claro está, la terminología suele diferir entre los dos código al tomar en cuenta los diferentes patrimonios espirituales.
Dicho lo anterior, la diferencia más profunda, en mi opinión, es el tratamiento de nuestras Iglesias católicas orientales. Observe que digo "Iglesias" y no "Ritos". Para mí esto denota un profundo cambio en la eclesiología, es decir, en la teología de la Iglesia de lo que es una Iglesia. Es importante porque, dependiendo de cómo uno entienda la Iglesia como entidad, esto afectará cómo interpreta la ley de la Iglesia.
El código latino, promulgado en 1983, todavía trataba a nuestros hermanos católicos orientales como miembros de ritos. En otras palabras, los católicos orientales eran vistos como una extensión de la Iglesia católica latina, pero con liturgias y costumbres ligeramente diferentes y, en algunas partes del mundo, su propia jerarquía.
Al usar la expresión "Iglesias sui iuris" en el Código Canónico de las Iglesias Orientales, es decir Iglesias con su propia autoridad, el código oriental de 1990 reconocía que los católicos orientales pertenecía a sus propias Iglesias, cada una con su propio patrimonio espiritual distinto, que existen en plena comunión con Roma y la Iglesia latina. Juntas, estas Iglesias forman la Iglesia universal.
Al final, esta es la razón por la que Michael y yo creíamos que era importante incluir un capítulo sobre el código oriental en "Sorprendidos por el Derecho Canónico", volumen II. Aunque nuestros patrimonios espirituales puedan ser diferir algo entre Iglesias "sui iuris", existimos en plena comunión unos con otros, compartiendo la misma misión, que es la salvación y santificación de las almas.
Por Carrie Gress

martes 23 de septiembre de 2008

Desmitificando el Derecho Cánónico (I)



Entrevista con el escritor Pete Vere
QUEBEC, domingo 21 de septiembre de 2008 (ZENIT.org).- El derecho canónico es mucho más que sólo regulaciones, es una vivencia activa de nuestra tradición católica, afirma el escritor Pete Vere.
Vere es coautor con Michael Trueman de "Suprised by Canon Law: 150 Questions Laypeople Ask About Canon Law" (Sorprendidos por el Derecho Canónico: 150 Preguntas de Laicos sobre el Derecho Canónico), y de "Suprised by Canon Law, Volume 2: More Questions Catholics Ask About Canon Law" (Sorprendidos por el Derecho Canónico: Más Pregustas de Católicos sobre el Derecho Canónico), publicados ambos en Servant Books.
En la primera parte de esta entrevista con ZENIT, Vere habla sobre el papel que juega el derecho canónico tanto en la vida del católico medio como en temas difíciles como dar la comunión a políticos pro abortistas y los escándalos de abuso sexual.
La segunda parte de esta entrevista será publicada en el servicio del lunes, 22 de septiembre.
--¿Qué le llevó a escribir "Sorprendidos por el Derecho Canónico"? ¿Por sus investigaciones y por la reacción de los lectores, cómo afecta el derecho canónico a la vida del católico de a pie?
--Vere: El derecho canónico afecta a todos los aspectos de nuestra vida diaria como católicos - por ejemplo, cuándo podemos recibir la Eucaristía, cómo recibimos la absolución a través del sacramento de la confesión, quién puede ser padrino. El derecho canónico no es sólo frías normas y reglamentaciones - es una parte viva de la tradición sagrada de la Iglesia.
En la última década hemos visto cómo actúa el derecho canónico a través de acontecimientos extraordinarios en la vida de la Iglesia. Algunos de estos acontecimientos han sido dolorosos, como la crisis de la mala conducta sexual en el clero y la necesidad de hacer frente a políticos que minan la santidad de la vida y el matrimonio. Otros acontecimientos han sido causa de alegría y celebración en la Iglesia universal. Entre ellos está la elección del Papa Benedicto, la reconciliación de los católicos tradicionalistas en Campos, Brasil y las canonizaciones de Santa Faustina, el Padre Pío, Josemaría Escrivá y los niños de Fátima.
Al escribir como católicos, uno espera y ruega que su inspiración venga del Espíritu Santo, aunque escribamos como sus instrumentos humanos imperfectos. En muchas ocasiones, Dios nos habla a través de la Iglesia o de otras personas. En el caso de "Sorprendidos por el Derecho Canónico, Volumen I", la inspiración vino a través del Concilio Vaticano II, el movimiento de apologética posconciliar, y, mucho más importante, el pueblo de Dios al que servimos a través del ministerio del tribunal.
El derecho canónico no existe para sí mismo. Por el contrario, existe como sirviente de la teología, para asistir en la salvación de las almas ayudando a proporcionar orden dentro de la vida cristiana. De esta forma la salvación de las almas es la ley suprema de la Iglesia.
Una de las grandes bendiciones del Concilio Vaticano II es que ha abierto las ciencias sagradas a los laicos, como parte de la llamada universal a la santidad del Concilio. En palabras simples, todos los católicos están llamados a crecer en santidad y conocimiento de la fe. En consecuencia, el Concilio Vaticano II lanza el desafío a todos los católicos para que lleguen a conocer más su fe.
Aunque la era postconciliar vio cómo la Iglesia hacía más accesibles a los laicos la Sagrada Escritura y diversas disciplinas teológicos, nos habíamos quedado un poco por detrás a la hora de hacer lo mismo con el derecho canónico. De hecho, mientras escribíamos el primer volumen de "Sorprendidos por el Derecho Canónico", Michael y yo estábamos preocupados de que este intento de hacer el derecho canónico accesible a los laicos pudiera levantar suspicacias entre nuestros colegas del mundo canónico -especialmente porque tanto Michael como yo todavía somos jóvenes en estar profesión, y nuestra presentación pide prestado mucho al movimiento de nueva apologética y evangelización.
Nuestra preocupación no podría haber estado más infundada. Todavía estoy sorprendido por las oraciones, el respaldo y el apoyo que hemos recibido de nuestros compañeros canonistas, que representan todas las áreas del ministerio canónico.
Y con sus oraciones y respaldo nos pusimos a escribir "Sorprendidos por el Derecho Canónico, Volumen II", que responde cuestiones sobre temas que han suscitado el interés de los laicos desde la publicación del primer volumen.
Los asuntos incluidos son: la canonización de los santos, la elección papal, la crisis de la mala conducta sexual, las Iglesias católicas orientales, las posibles acciones para remediar el disentimiento de los políticos católicos de la enseñanza moral de la Iglesia, el ecumenismo, el surgimiento de nuevas órdenes religiosas y movimientos, y algunos otros temas.
--Hablemos sobre algunos de estos temas. Muchos católicos no saben qué pensar de políticos católicos de relevancia que apoyan el aborto o el matrimonio del mismo sexo, y siguen recibiendo la Comunión. ¿Qué tiene que decir el derecho canónico sobre esto?
--Vere: El canon 915 es claro. No deben ser admitidos a la comunión aquellos "que obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave".
La cuestión se convierte entonces en si el canon 915 se debe aplicar a los políticos proabortistas que se declaran católicos. El creciente consenso entre pastores y canonistas es de que sí. Este es especialmente el caso desde el 2004, cuando el arzobispo de San Luis, Mons. Raymond Burke se manifestó con firmeza a favor de este remedio pastoral, y recibió el respaldo de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
No obstante, monseñor Burke dedicó mucho tiempo a pensarlo y a la oración antes de hacerlo público. Así es como debería ser, lo digo como alguien que públicamente ha defendido la publicación del canon 915 antes de que monseñor Burke utilizara en este tema su liderazgo tanto de obispo como de canonista.
Participar en la comunión es la nuestra actuación más sagrada como católicos. Denegar a un católico este sacramento es muy grave, y sólo debería hacerse cuando se han agotado todas las demás opciones pastorales. Negar la comunión a alguien es enviar un duro mensaje, pero dado que el es aborto es la destrucción insensible de vida inocente en el vientre materno, tal mensaje es verdaderamente necesario. Lo mismo se puede aplicar a la definición natural y sacramental del matrimonio, que es el elemento constructivo básico de la sociedad y del orden natural.
Imponer el canon 915 se vuelve necesario cuando un político católico está en desacuerdo con la enseñanza moral de la Iglesia y rechaza la corrección pastoral. Y sí, desde Mons. Burke a Mons. Joseph Naumann, obispo de Kansas City, sé que ningún pastor ha negado la comunión sin antes corregir al político en privado y darle la oportunidad de enmendar su camino.
--Otro doloroso tema para los católicos en los últimos cinco años ha sido la mala conducta sexual. ¿Qué puede decirnos sobre cómo ha tratado la Iglesia estos casos a la luz del derecho canónico?
--Vere: El abuso de un joven es una tragedia, especialmente cuando este abuso es cometido por alguien que ha sido puesto a su lado para cuidar a un fiel para Cristo. Las acciones del pasado, o la falta de las mismas, para tratar estas situaciones, no utilizaron los remedios legales del derecho canónico. No fue un fallo de las leyes de la Iglesia, que, promulgadas por el Papa Juan Pablo II en 1983, contenían un cano que castiga a los clérigos que abusan sexualmente de menores, fue un fallo de los responsables que no utilizaron estas leyes.
En mi opinión, el derecho canónico ha sido visto de manera errónea como algo extremadamente complejo, lo que ha llevado con facilidad a trastocarse por una apelación del sacerdote, y a que se pidan penas más duras, en vez de proporcionar un remedio pastoral y caritativo. "¿Cómo podemos predicar el perdón si alejamos al padre X del ministerio activo por un error?" fue la objeción común. Además, el consejo de la comunidad psicológica cometió un error en cuanto a la recuperación del paciente y la asesoría laica legal normalmente buscó acuerdos fuera de los tribunales y, en parte, de forma confidencial.
No obstante, ya está teniendo lugar el cambio después de que salieran a la luz los casos de Boston. En el 2001, la Santa Sede se ha reservado el derecho a considerar tales casos de abuso sexual del clero. En el motu proprio llamado "Sacramentorum Sanctitatis Tutela" aparecía una sección indicando que en los casos en los que un clérigo comenta una agresión sexual contra un menor, el asunto debía ser llevado ante la Congregación de la Doctrina de la Fe, tras una investigación preliminar llevada a cabo por el obispo local. Antes de esto, los casos podían ser tratados a nivel local.
"Sacramentorum Sanctitatis Tutela", en parte, inspiró después las deliberaciones de los obispos de Estados Unidos del 2002, en su encuentro de Dallas, sobre la creación de la Carta y Normas para la Protección de los Niños y los Jóvenes. Estas normas nacionales fueron después aprobadas por la Santa Sede y continúan en vigor hoy.
La Carta y Normas ha cambiado dramáticamente la forma en que se tratan los casos de abusos sexuales del clero. Junto a los cambios en la competencia, procedimiento y cambios de ministerio, las diócesis cumplen plenamente los programas de discernimiento y preparación. El Comité Nacional de Revisión de la Conferencia Episcopal sigue con su trabajo de auditar los programas, haciendo recomendaciones en cuanto a mejoras prácticas y cumplimientos.
Al final del día, el cambio principal se ve con perspectiva - que el clero y los laicos están ahora buscando de forma activa la manera de proteger a los niños y a los jóvenes de quienes quieran hacerles daño. Los responsables y el personal de la Iglesia han adoptado el instinto protector que tiene un padre por su propio hijo.
Por Carrie Gress

Sobre las sectas



1. La RIES pone en marcha un blog para informar sobre el fenómeno sectario.
FUENTE: Secretaría RIES


En nuestro boletín anterior informábamos sobre el próximo lanzamiento, en el mes de octubre, de un programa radiofónico producido por la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), y que será emitido por Radio María España. Para acompañar este nuevo proyecto, la RIES ha puesto en marcha un blog para informar de forma ágil a todos los internautas sobre el fenómeno sectario y la nueva religiosidad.
Según el responsable de la secretaría española de la RIES, Luis Santamaría, “algunas personas nos han propuesto en repetidas ocasiones publicar un blog, para informar de forma sencilla, y como complemento al boletín Info-RIES, sobre las últimas novedades acerca de las sectas”. De hecho, “aunque estamos en proceso de publicar nuestra propia página web, no está mal contar con un instrumento que pueda proporcionar casi a diario la información que ofrecemos a nuestros suscriptores sólo una vez por semana”.
El blog, cuya dirección es http://info-ries.blogspot.com/, ya está recibiendo numerosas visitas, habida cuenta de que el material publicado por la RIES se difunde por todo el mundo y constituye ya la primera referencia electrónica sobre el tema en castellano. Con este blog gran parte de las noticias emitidas por Info-RIES quedarán colgadas de forma permanente en Internet, sumándose así a la labor de redifusión de los boletines que está haciendo la Fundación Psicología y Cristianismo

lunes 22 de septiembre de 2008

Con la cara lo dice casi todo...

La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
En la foto a la novia se le nota que le pasa algo más que la emoción de su boda. Se trata de la infanta Elena (de Borbón y Grecia) y su marido Jaime de Marichalar (duques de Lugo). Los comentarios dicen que el fracazo de su matrimonio el año pasado se ha hecho evidente y que estaría por llevar la causa al tribunal de la Rota Romana. Si fuera cierto, es más que acertado elevar esta petición a ese rango de la justicia eclesiástica por cuanto al tratarse de miembros de una casa real católica se evitarían riezgos, malos entendidos y aseguraría objetividad.
Sin embargo, no se trata de un jefe de estado, como lo pide el c. 1405, 1º que habla de la competencia absoluta al Romano Pontífice, por lo que hay otros tribunales igualmente competentes como podría ser la Rota Madrileña que es el tribunal del domicilio de los esposos en este caso. El Papa en su primacía de jurisdicción apostólica se reserva para sí ciertas causas teniendo en cuenta las personas de que se trata, sobre todo por la preponderancia y relieve social que tienen y que pondrían en riesgo un proceso normal si fuera atendido de otra forma.

Lo que me interesa en esto es como el rostro de la princesa denota toda una situación que se debe leer, cosas parecidas he visto al momento de contraer nupcias, y en general evidencian que están en sordina otras situaciones.

Se supone que una novia va radiante de felicidad al altar, lo mismo el novio, pero cuando hay nerviosismo, llantos, y actitudes de angustia, que no se compadecen al momento por emotivo que sea, habría que pensar ¿Qué está pasando?

En la preparación al sacramento, cuando se hace el expediente matrimonial, la misma boda, y el trato con los contrayentes en general suelen demostrar, aveces sin palabras el futuro del matrimonio. Es cierto que no se podrá uno valer de estos signos unicamente, pero son de advertir y en algún caso de dejar constancia.

sábado 20 de septiembre de 2008

¿Qué es la clausura religiosa?






La clausura es el recinto o zona de la casa religosa que, por estar reservada a la comunidad, excluye el ingreso de personas ajenas a la misma.

La clausura sin embargo no se limita a proteger la intimidad de la comunidad religiosa, como sucede en toda familia, en este caso supone la necesidad de conseguir aquel silencio y vida de piedad, propio del recogimiento, que exige el primer deber de los religiosos que es la contemplación y la unión con Dios en la oración (cf. c. 663).
Todos los institutos religiosos tanto de varones como de mujeres (cf. c. 606) tienen la obligación de la clausura de acuerdo al derecho propio que son sus reglas, constituciones etc. la que siempre estará adaptada a la índole y misión del mismo (cf. c. 677).
En todo caso, e independiente del tipo de instituto que sea, siempre debe existir una zona que queda excluída del ingreso a personas ajenas a la comunidad y por tanto está reservada como se dice más arriba, únicamente a los miembros. Esta clausura es denominada ordinaria o común.
En la vida monástica masculina, dónde hay una dedicación central a la vida contemplativa (regulares) la clausura se hace más radical, es la segunda forma que denominamos canónicamente clausura común estricta, que supone una observancia más detallada y cuidadosa en orden al carisma.

Sin embargo, aún así hay existen institutos religiosos femeninos de vida totalmente contemplativa en dónde se debe tener la denominada clausura papal, que consiste en un apartamiento total del mundo para la dedicación total a la contemplación de las cosas divinas. Como se ve no es simplemente aquí una zona de exclusión, sino algo mucho más intenso vivido en la integralidad de la vida que hace posible un seguimiento más radical de Jesucristo. Son monjas de vida totalmente contemplativa. Esta clausura papal viene normada por legislación particular de la Sede Apostólica.
Se entienden como de vida enteramente contemplativa cuando:
a) sus miembros orientan toda su actividad interior y exterior a la constante e intensa búsqueda de la unión con Dios;
b) excluye compromisos externos y directos de apostolado, aunque sea de manera limitada, y la participación física en acontecimientos y ministerios de la comunidad eclesial, que, consiguientemente, no ha ser solicitada, puesto que representaría un antitestimonio de la verdadera participación de las monjas en la vida de la Iglesia y de su auténtica misión;
c) pone en práctica la separación del mundo de manera concreta y eficaz, no simplemente simbólica. Cualquier adaptación de las formas de separación del exterior debe hacerse de modo que « se mantenga la separación material » y debe ser sometida a la aprobación de la Santa Sede.
Por último, los institutos de monjas de vida no íntegramente contemplativas, o que de acuerdo con la regla realizan alguna actividad apostólica, en estos casos la clausura se denomina constitucional.
La última normativa sobre la clausura papal emanada y que es vigente al momento es la Exhortación Apostólica Verbi Sponsa (14 de mayo 1999) de la Congregación de Institutos Religiosos y Sociedades de Vida Apostólica.

Ahora la noticia

Bocaditos de cielo
Sábado, 20 de septiembre 2008
Rallan limón, baten huevos y espolvorean harina como cualquier cocinero de la tele, pero tienen poco que ver con Arguiñano y compañía: no salen de su residencia para grabar su programa. En realidad, nunca abandonan el convento Concepcionistas Franciscanas de Segovia. Son monjas de clausura.
Les han dedicado comentarios en blogs, en páginas web, en revistas, y hoy un artículo en El País. Aunque lo más probable es que no lo vean, porque nunca salen a comprar la prensa, de hecho, nunca salen. Sor Beatriz y sor Liliana son las presentadoras de Bocaditos de cielo, un programa del Canal Cocina, que está revolucionando el panorama de los espacios de este tipo, porque además, según aseguró a El País Mandi Ciriza, directora del Canal Cocina el espacio también es un reality show. Mientras las delicias de las hermanas están en el horno se emiten imágenes de la vida en el convento, de las oraciones, cánticos, o actividades deportivas. No fue fácil encontrar a estas estrellas mediáticas. Los responsables del programa recorrieron varios conventos, hasta que en el de las Concepcionistas Franciscanas de Segovia les dieron el visto bueno. Sor Liliana es colombiana, y por ser más joven a veces adopta el papel de aprendiz. Sor Beatriz, que es de Burgos y algo más mayor, es la maestra cocinera del convento.
"Para nosotras no ha sido un estrellato, sino cumplir la voluntad de Dios, prestando un servicio a la Comunidad como cualquier otro que nos hubieran mandado, ya que dependemos de la obediencia», explica sor Beatriz, la más veterana. Su destreza entre fogones viene "de las madres antiguas", un legado aún visible en los anacrónicos calderos y un alicatado sin mácula que horrorizaría a cualquier decorador de platós.
Presentadoras únicas
"El tándem nos pareció perfecto: son auténticas y no siguen un papel. Sor Liliana es muy didáctica, no tiene reparo ante la cámara. Y de vez en cuando sor Beatriz la corrige: '¡Le faltan dos minutos!'", explica Mandi Ciriza, directora de Canal Cocina, que recorrió España en busca del convento idóneo: "Casi no hay, y las pocas hermanas jóvenes tienen que cuidar de las mayores". Las ocho personas del equipo de grabación igualaban el número de monjas en el convento. "El día a día varió un poco, sobre todo en los rezos litúrgicos", recuerdan las presentadoras. Mientras sus compañeras oraban, un crucifijo amparaba la preparación de las pastas de yema, que salen divinas. Telerrealidad de clausura
"No sólo es un programa de cocina. También es un 'reality'", explica Ciriza. En lo que tardan en hornearse las rosquillas (lapso que otros chefs aprovecharían para contar un par de chistes), sor Liliana y sor Beatriz presentan un vídeo de la comunidad cantando, rezando o jugando al baloncesto. Aunque sus cofias ya hacían las veces de gorros de cocina, sor Liliana y sor Beatriz lo han tenido más difícil que la competencia: "No sabíamos nada de lo que era estar delante de una cámara. Teníamos que repetir por los nervios". Tampoco confiaban su imagen a los maquilladores. "Sólo les echamos unos polvos contra los brillos", asegura Ciriza. Al final, se hicieron con los mandos del programa. Tanto, que incluso están prevenidas sobre los autógrafos: "Si algún día se acercan a nuestro monasterio, con mucho gusto se los daremos, ya que no nos cuesta nada", aventura sor Liliana. Ya se han emitido tres de los 13 capítulos, grabados con sigilo. "La madre superiora aceptó, pero nos suplicó que esto no fuera una revolución", aclara Ciriza, que ha dedicado 20 años a la telerrealidad. Aunque Sor Beatriz lo descarta, el remanso de paz de 'Bocaditos de cielo' sólo tiene un riesgo: la gula. "Esperamos que no, sobre todo ahora que todos cuidan su línea. Nuestras recetas son caseras y no llevan conservantes; las pueden degustar con toda tranquilidad
".

viernes 19 de septiembre de 2008

Los vicarios parroquiales y su facultad para bendecir matrimonios

cf. c 548
El vicario parroquial es un presbítero necesariamente, debido a que tiene que ayudar a toda la tarea del párroco en su jurisdicción. Es un oficio de suyo eminentemente de cura de almas, por ello pide que el vicario tenga el segundo grado del orden, pues tendrá que como el párroco: celebrar la Santa Misa, Confesar a los penitentes, bendecir los matrimonios y ungir a los enfermos.

Las obligaciones y derechos del vicario parroquial se establecen en estos cánones y el reglamento episcopal que determina normas a aplicar a los vicarios parroquiales, el documento de nombramiento del obispo, y de manera más particular por el mandato del Párroco.

Es decir lo que pueda y deba hacer esta en relación a los canónes de este capítulo, aquellas normas particulares diocesanas, llamadas estatutos que regulan la actividad del vicario parroquial, pero además en aquello que emerja de de la voluntad del párroco.

En el examen ad audiendas de este año, apareció la duda acerca de como debían ser dadas las facultades de atención de matrimonios a un vicario parroquial.

La solución estaría a la vista si tuviéramos un estatuto sobre los vicarios, porque allí se determinaría si es el obispo diocesano es el que le entrega por el decreto el oficio y las facultades generales, es decir para todos los casos, mientras sea vicario de esa parroquia, o si lo deja sujeto
a la delegación que pueda darle el párroco ya en forma general (para todos los caso) o para cada caso particularmente.

De todo lo cual, se desprende que esta sería la doble fuente de dónde puede obtener la facultad un vicario, que esté contenida en su decreto de nombramiento de vicario parroquial de esta concreta parroquia, y lo hace normalmente para todos los casos, o dejar que el párroco le delegue por escrito en general, o para cada caso.
Siempre las facultades deben entregarse y solicitarse por escrito, este es el medio fehaciente de prueba, ya en el decreto expiscopal, ya en una nota del párroco, o si es por caso en cada expediente tendrá que constar la delegación.

miércoles 17 de septiembre de 2008

Administración de exvotos y bienes preciosos



Es importante distinguir dentro de los bienes que se administran en la Iglesia aquellos que son bienes eclesiásticos (los que pertenecen a una persona jurídica pública), y dentro de ellos, otras categorías, porque según sean unos u otros (cosas sagradas, exvotos, bienes preciosos, etc), están o no dentro del tráfico comercial, y los que estando en el mismo, por derecho positivo se les custodia de una manera concreta.
Me interesa en este post, sólo dedicarme a la norma que toca a la administración de los bienes denominados exvotos y bienes preciosos.
Los llamados exvotos son objetos que los fieles ofrendan a Dios mismo o a los Santos pidiendo o dando gracias por diversos favores (algunos tienen relación directa a algún órgano del cuerpo por el que se pidió o recibió una gracia, otros son simplemente alhajas de metales nobles o no, tales como anillos, prendedores, cadenas etc.). Desde la misma religión natural se conocen en la historia esta realidad presente en todas las culturas, y es muy interesante estudiar esta manifestación incluso desde su vertiende cultural. De hecho, son muy estimados por la antropología cultural y la historia para establecer el conocimiento de pueblos y religiones.
Así los exvotos en razón de ser ofrendados a Dios o los Santos, y los bienes preciosos en orden de su valor cultural, histórico o de piedad, están fuera de toda operación de comercio sin determinadas condiciones que se establecen claramente en el derecho, y en estos casos bajo la condición para la validez de los actos de administración, que siempre serán extraordinarios.
Basta recordar el c. 1292§2 que dice:
“si se trata de bienes cuyo valor, supera la suma máxima , o de exvotos donados a la Iglesia, o de bienes preciosos por razones artísticas o históricas, para la validez de la enajenación se requiere además la licencia de la Santa Sede”
Es decir, que aún cuando el derecho canónico no los sustrae al comercio, como si hace con las cosas sagradas, sin embargo establece cautelas del todo singulares, puesto que, si el acto de enajenación, que no es sólo venta, sino cualquier forma de administración que pone en peligro el bien de la persona jurídica (ej. venta, donación, alquiler, traslado, etc.), no se debe hacer sin las condiciones requeridas absolutamente para la validez.
Cuando se trata de enajenaciones con valores superiores a la suma máxima establecida por la Conferencia de Obispos, sea el bien que fuere, siempre se debe informar y solicitar a la Sede Apostólica la licencia correspondiente. Pero si esto así en cualquier clase de bienes eclesiásticos, lo es de manera particular aquella categoría que se denominan “exvotos” que han sido ofrecidos en relación a promesas o votos hechos a Dios, a la Virgen o a los Santos. Lo mismo sucede con aquellos que se denominan bienes preciosos por diversos motivos, por la antiguedad que puedan tener, por la manufactura artística y belleza que poseen, y hasta podríamos decir, aquellos que sin valor económico notable, son preciosos en orden a la piedad que despiertan en el pueblo de Dios. Todos estos bienes están sometidos a una condición fundamental para enajenar, sin importar para nada la suma máxima establecida para otros casos, basta que estén dentro de la categoría de exvoto y cosas o bienes preciosos para que no pueda en modo absoluto enajenarse sin licencia expresa de la Santa Sede. Cuando digo expresa, digo que conste en el fuero externo, por tanto normalmente escrita através de un rescripto.
Así está claro que siempre invariablemente se necesita licencia de la Santa Sede para enajenar válidamente exvotos y cosas o bienes preciosos. En la Curia romana estos permisos para enajenar competen normalmente a la Congregación del Clero. Cuando se pide la licencia, siempre debe hacerse con causa justa, informando detalladamente en que consisten esos exvotos o bienes preciosos, si hubo o no con anterioridad enajenaciones, etc.
Enajenar bienes eclesiásticos sin la debida licencia constituye un delito (c. 1377), aparte las responsabilidades pecuniarias derivadas de la nulidad de la enajenación (c. 1296). Pues el que compra de buena fe en estos casos deverá devolver tales bienes, pero es justicia, que quien obró sin la debida cautela haga resarcimiento con el adquirente.
En nuestro país, por ser reconocido el derecho canónico como ley vigente y válida, en caso de hacerse enajenaciones de este tipo de bienes sin la debida licencia son reconocidas en todo como actos júrídicos nulos.
NB.
Los exvotos cualquiera sea su valor comercial, deben estar convenientemente inventariados, colocados en lugar seguro, en el caso de ser prendas que llevan las imágenes sagradas, custodiada por medios de seguridad (alarmas, etc.). Su descripción minuciosa es necesaria para la individualización. Debe constar en el libro de inventarios pero sería mejor en forma separada del resto de los bienes de las parroquias, capillas, o santuarios. En caso de abuso en su administración, o de robo, la materia en cuestión cae en el fuero Federal, e inmediatamente se hacen las búsquedas y pesquizas, que pueden arrojar muy buen resultado si las piezas están bien caracterizadas.

martes 16 de septiembre de 2008

Benedicto XVI el Papa teólogo, además liturgo




La lección del Papa "liturgo" desde París y Lourdes
Por Sandro Magister
Expresso
Martes, 16 de septiembre 2008





En su viaje a Francia, Benedicto XVI no ha defendido solamente el rito antiguo de la Misa. Ha explicado y mostrado muchas veces lo que él considera es el sentido auténtico de la liturgia católica de hoy y de siempre.En las tres Misas celebradas durante su viaje a París y a Lourdes, Benedicto XVI ha seguido el rito postconciliar. Pero la ha enriquecido voluntariamente con elementos característicos del viejo rito: la cruz en el centro del altar, la comunión dada en la boca a los fieles arrodillados, la sacralidad del conjunto. Lo del recíproco “enriquecimiento” entre los dos ritos es el objetivo principal que ha impulsado a Benedicto XVI a promulgar en el 2007 el motu proprio "Summorum Pontificum", en el que ha liberalizado el uso del rito antiguo de la Misa, el del Misal romano de 1962. Por el contrario, los opositores del motu proprio consideran que el uso del rito antiguo no enriquece, sino que vacía las conquistas del Concilio Vaticano II en su conjunto. Los obispos franceses se han contado entre los más críticos de la iniciativa del Papa, antes y después de la promulgación del motu proprio.

El domingo 14 de setiembre, al encontrar en Lourdes a los obispos de Francia, el Papa Joseph Ratzinger no ha dejado de solicitarles que sean pastores que acogen a todos, también a los fieles que se sienten más “en casa” con el rito antiguo. El Papa había anticipado sus ideas sobre los dos ritos de la Misa, al responder a los periodistas en el avión que llevaba a Francia, el viernes 12 de setiembre. Pero en los cuatros días de su visita a París y a Lourdes, a propósito de esto, Benedicto XVI ha dicho mucho más.

En la exposición llevada a cabo el 12 de setiembre en el Collége des Bernardins ha explicado el nacimiento de la gran música occidental, en los monasterios del Medioevo, en palabras que obligan a reflexionar sobre la cualidad exultante de la música litúrgica de hoy y sobre la necesidad de volver a darle vida, conforme a su sentido originario. En la homilía de las vísperas, en la catedral de Notre-Dame, ha invocada para las liturgias terrenas una "belleza" que las aproxime a las liturgias celestiales. Y ha exhortado a los sacerdotes a ser fieles a la oración cotidiana de la Liturgia de las Horas.

En la homilía de la Misa celebrada en la Explanada de los Inválidos, el 13 de setiembre, ha esbozado la doctrina de la eucaristía y de la “presencia real” del cuerpo y de la sangre de Cristo, con palabras muy exigentes que obligan a celebrar la Misa con un fervor sagrado que ha sido demasiado descuidado en las últimas décadas. Y en la meditación conclusiva de la procesión eucarística en Lourdes, la tarde del 14 de setiembre, Benedicto XVI ha vuelto a tratar el tema de la “presencia real”. Con un pasaje dedicado a los que “no pueden recibir a Jesús en el sacramento, pero que pueden contemplarlo con fe y amor, y expresar el deseo de poder unirse finalmente a Él”. Entre éstos se pueden contar a los católicos divorciados y vueltos a casar, a quienes la Iglesia no les da la comunión. Pero su “deseo”, ha dicho el Papa, “tiene gran valor delante de Dios”.

A estos llamados para recuperar el espíritu auténtico de la liturgia, Benedicto XVI ha agregado además, el 14 de setiembre en Lourdes, una ilustración del sentido profundo del Angelus Domini, la oración mariana que él recita en público cada domingo del año al mediodía.


A continuación, cuanto ha dicho día tras día Benedicto XVI, sobre cada uno de estos puntos:


Sobre la misa según el rito antiguo


De la conferencia de prensa en el avión papal, el 12 de setiembre de 2008


P. – Su Santidad, ¿qué dice a los que en Francia temen que el motu proprio "Summorum Pontificum" signifique un retroceso respecto a las grandes intuiciones del Concilio Vaticano II? R. – Es un miedo infundado, pues este motu proprio es sencillamente un acto de tolerancia, con un objetivo pastoral, para personas que han sido formadas en esta liturgia, que la aman, la conocen, y quieren vivir con esta liturgia. Es un pequeño grupo, pues supone una formación en latín, una formación en una cierta cultura. Pero me parece una exigencia normal de la fe y de la pastoral para un obispo de nuestra Iglesia tener amor y tolerancia por estas personas y permitirles vivir con esta liturgia. No hay oposición alguna entre la liturgia renovada por el Concilio Vaticano II y esta liturgia. Cada día, los padres conciliares celebraron la misa según el rito antiguo y, al mismo tiempo, han concebido un desarrollo natural para la liturgia en todo este siglo, pues la liturgia es una realidad viva, que se desarrolla y que conserva en su desarrollo su identidad. Por tanto, hay ciertamente acentos diferentes, pero una identidad fundamental que excluye una contradicción, una oposición entre la liturgia renovada y la liturgia precedente. Creo que existe una posibilidad de enriquecimiento de las dos partes. De un lado, los amigos de la antigua liturgia pueden y deben conocer a los nuevos santos, los nuevos Prefacios de la liturgia, etc. Del otro lado, la nueva liturgia subraya mayormente la participación común, pero que no es simplemente una asamblea de una cierta comunidad, sino siempre una acción de la Iglesia universal, en comunión con todos los creyentes de todos los tiempos, y un acto de adoración. En este sentido, me parece que hay un enriquecimiento mutuo, y está claro que la liturgia renovada es la liturgia ordinaria de nuestro tiempo.


Sobre el nacimiento de la gran música occidental


De la exposición ofrecida en el Collège des Bernardins, París, 12 de setiembre de 2008.


Los Salmos contienen frecuentes instrucciones incluso sobre cómo deben cantarse y acompañarse de instrumentos musicales. Para orar con la Palabra de Dios el sólo pronunciar no es suficiente, se requiere la música. Dos cantos de la liturgia cristiana provienen de textos bíblicos, que los ponen en los labios de los Ángeles: el "Gloria", que fue cantado por los Ángeles al nacer Jesús, y el "Sanctus", que según Isaías 6 es la aclamación de los Serafines que están junto a Dios. A esta luz, la Liturgia cristiana es invitación a cantar con los Ángeles y dirigir así la palabra a su destino más alto. Escuchemos en ese contexto una vez más a Jean Leclercq: "Los monjes tenían que encontrar melodías que tradujeran en sonidos la adhesión del hombre redimido a los misterios que celebra. Los pocos capiteles de Cluny, que se conservan hasta nuestros días, muestran los símbolos cristológicos de cada uno de los tonos" (cf. Ibid., p. 229). En San Benito, para la plegaria y para el canto de los monjes, la regla determinante es lo que dice el Salmo: "Coram angelis psallam Tibi, Domine" –delante de los ángeles tañeré para ti, Señor (cf. 138, 1). Aquí se expresa la conciencia de cantar en la oración comunitaria en presencia de toda la corte celestial y por tanto de estar expuestos al criterio supremo: orar y cantar de modo que se pueda estar unidos con la música de los Espíritus sublimes que eran tenidos como autores de la armonía del cosmos, de la música de las esferas. De ahí se puede entender la seriedad de una meditación de san Bernardo de Claraval, que usa un dicho de tradición platónica transmitido por Agustín para juzgar el canto feo de los monjes, que obviamente para él no era de hecho un pequeño matiz, sin importancia. Califica la confusión de un canto mal hecho como un precipitarse en la "zona de la desemejanza", en la "regio dissimilitudinis". Agustín había echado mano de esa expresión de la filosofía platónica para calificar su estado interior antes de la conversión (cf. Confesiones VII, 10.16): el hombre, creado a semejanza de Dios, al abandonarlo se hunde en la "zona de la desemejanza" – en un alejamiento de Dios en el que ya no lo refleja y así se hace desemejante no sólo de Dios, sino también de sí mismo, del verdadero ser hombre. Es ciertamente drástico que Bernardo, para calificar los cantos mal hechos de los monjes, emplee esta expresión, que indica la caída del hombre alejado de sí mismo. Pero demuestra también cómo se toma en serio este asunto. Demuestra que la cultura del canto es también cultura del ser y que los monjes con su plegaria y su canto han de estar a la altura de la Palabra que se les ha confiado, a su exigencia de verdadera belleza. De esa exigencia intrínseca de hablar y cantar a Dios con las palabras dadas por Él mismo nació la gran música occidental. No se trataba de una "creatividad" privada, en la que el individuo se erige un monumento a sí mismo, tomando como criterio esencialmente la representación del propio yo. Se trataba más bien de reconocer atentamente con los "oídos del corazón" las leyes intrínsecas de la música de la creación misma, las formas esenciales de la música puestas por el Creador en su mundo y en el hombre, y encontrar así la música digna de Dios, que al mismo tiempo es verdaderamente digna del hombre e indica de manera pura su dignidad.


Sobre la Liturgia de las Horas


De la homilía de las Vísperas en la catedral de Notre-Dame, París, 12 de setiembre de 2008


El Hijo de Dios se encarnó en el seno de una Mujer, de una Virgen. Vuestra catedral es un himno vivo de piedra y de luz para alabanza de este acto único de la historia humana: la Palabra eterna de Dios entrando en la historia de los hombres en la plenitud de los tiempos para rescatarlos por la ofrenda de sí mismo en el sacrificio de la Cruz. Las liturgias de la tierra, ordenadas todas ellas a la celebración de un Acto único de la historia, no alcanzarán jamás a expresar totalmente su infinita densidad. En efecto, la belleza de los ritos nunca será lo suficientemente esmerada, lo suficientemente cuidada, elaborada, porque nada es demasiado bello para Dios, que es la Hermosura infinita. Nuestras liturgias de la tierra no podrán ser más que un pálido reflejo de la liturgia, que se celebra en la Jerusalén de arriba, meta de nuestra peregrinación en la tierra. Que nuestras celebraciones, sin embargo, se le parezcan lo más posible y la hagan presentir. Desde ahora, la Palabra de Dios nos ha sido dada para ser el alma de nuestro apostolado, el alma de nuestra vida de sacerdotes. Cada mañana, la Palabra nos despierta. Cada mañana, el Señor mismo nos "espabila el oído" (Is 50,5) para los salmos del Oficio de Lecturas y Laudes. A lo largo de la jornada, la Palabra de Dios se convierte en la materia de la oración de toda la Iglesia, que desea así dar testimonio de su fidelidad a Cristo. Según la célebre fórmula de san Jerónimo, que será retomada por la XII Asamblea del Sínodo de los Obispos, en el próximo mes de octubre: "Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo" (Prólogo del comentario a Isaías). Queridos hermanos sacerdotes, no tengáis miedo de dedicar mucho tiempo a la lectura, a la meditación de la Escritura y al rezo del Oficio divino. Casi sin saberlo, la Palabra leída y meditada en la Iglesia actúa sobre vosotros y os transforma. Como manifestación de la Sabiduría de Dios, si se transforma en la "compañera" de vuestra vida, será vuestra "compañera en la prosperidad", vuestro "alivio en las preocupaciones y tristezas" (Sab 8,9).


Sobre la presencia real de Jesús en la eucaristía De la homilía de la Misa en la Explanada de los Inválidos, París, 13 de setiembre de 2008


¿Cómo llegar a Dios? ¿Cómo lograr encontrar o reencontrar a Aquel que el hombre busca en lo más profundo de sí mismo, hasta olvidarse frecuentemente de sí? San Pablo nos invita a usar no solamente nuestra razón, sino sobre todo nuestra fe para descubrirlo. Ahora bien, ¿qué nos dice la fe? El pan que partimos es comunión con el Cuerpo de Cristo; el cáliz de acción de gracias que bendecimos es comunión con la Sangre de Cristo. Extraordinaria revelación que proviene de Cristo y que se nos ha transmitido por los Apóstoles y toda la Iglesia desde hace casi dos mil años: Cristo instituyó el sacramento de la Eucaristía en la noche del Jueves Santo. Quiso que su sacrificio fuera renovado de forma incruenta cada vez que un sacerdote repite las palabras de la consagración del pan y del vino. Desde hace veinte siglos, millones de veces, tanto en la capilla más humilde como en las más grandiosas basílicas y catedrales, el Señor resucitado se ha entregado a su pueblo, llegando a ser, según la famosa expresión de San Agustín, "más íntimo en nosotros que nuestra propia intimidad" (cf. Confesiones, III, 6.11).

Hermanos y hermanas, veneremos fervientemente el sacramento del Cuerpo y la Sangre del Señor, el Santísimo Sacramento de la presencia real del Señor en su Iglesia y en toda la humanidad. Hagamos todo lo posible por mostrarle nuestro respeto y amor. Démosle nuestra mayor honra. Nunca permitamos que con nuestras palabras, silencios o gestos, quede desvaída en nosotros y en nuestro entorno la fe en Cristo resucitado presente en la Eucaristía. Como dijo magistralmente San Juan Crisóstomo: "Consideremos los favores inefables de Dios y todos los bienes de los que nos hace gozar cuando le ofrecemos la copa, cuando comulgamos, dándole gracias por haber liberado al género humano del error, por haber acercado a él a los que estaban alejados y haber convertido a los desesperados y ateos de este mundo en un pueblo de hermanos, de coherederos del Hijo de Dios" (Homilía 24 sobre la Primera Carta a los Corintios, 1). De hecho, sigue diciendo, "lo que está en la copa es precisamente lo que ha brotado de su costado, y eso es lo que participamos" (ibíd.). No se trata sólo de participar y compartir, sino que hay "unión", nos dice. La Misa es el sacrificio de acción de gracias por excelencia, el que nos permite unir nuestra propia acción de gracias a la del Salvador, el Hijo eterno del Padre. Por sí misma, la Misa nos invita también a huir de los ídolos, porque, como reitera San Pablo, "no podéis participar en dos mesas, la del Señor y la de los malos espíritus" (1 Co 10,21). La Misa nos invita a discernir lo que en nosotros obedece al Espíritu de Dios y lo que en nosotros aún permanece a la escucha del espíritu del mal. En la Misa sólo queremos pertenecer a Cristo, y repetimos con gratitud –con "acción de gracias"- el clamor del salmista: "¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?" (Sal 116,12). Sí, ¿cómo dar gracias al Señor por la vida que me ha dado? La respuesta a la pregunta del salmista está en el mismo Salmo, pues la Palabra de Dios responde con misericordia a las cuestiones que plantea. ¿Cómo pagar al Señor todo el bien que nos hace sino retomando sus propias palabras: "Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre" (Sal 116,13)? Alzar la copa de la salvación e invocar el nombre del Señor, ¿no es precisamente la mejor manera de "no tener que ver con la idolatría", como nos pide San Pablo? Cada vez que se celebra una Misa, cada vez que Cristo se hace sacramentalmente presente en su Iglesia, se realiza la obra de nuestra salvación. Celebrar la Eucaristía significa, por tanto, reconocer que sólo Dios puede darnos la felicidad plena, enseñándonos los verdaderos valores, los valores eternos que nunca declinarán. Dios está presente en el altar, pero también está presente en el altar de nuestro corazón cuando en la comunión le recibimos en el sacramento de la Eucaristía. Sólo Él nos enseña a huir de los ídolos, espejismos del pensamiento. Ahora bien, queridos hermanos y hermanas, ¿quién puede alzar la copa de la salvación e invocar el nombre del Señor en nombre de todo el pueblo de Dios, sino el sacerdote ordenado para ello por el Obispo? A este respecto, queridos ciudadanos de París y de la región parisina, así como los venidos de toda Francia y de otros países vecinos, permitidme hacer un llamamiento, esperanzado en la fe y en la generosidad de los jóvenes que se plantean la cuestión de la vocación religiosa o sacerdotal: ¡No tengáis miedo! ¡No tengáis miedo de dar la vida a Cristo! Nada sustituirá jamás el ministerio de los sacerdotes en el corazón de la Iglesia. Nada suplirá una Misa por la salvación del mundo!


Sobre la oración del Angelus Domini


Del mensaje en el Angelus del mediodía, Lourdes, 14 de setiembre de 2008


Cada día, la oración del Ángelus nos ofrece la posibilidad de meditar unos instantes, en medio de nuestras actividades, en el misterio de la encarnación del Hijo de Dios. A mediodía, cuando las primeras horas del día comienzan a hacer sentir el peso de la fatiga, nuestra disponibilidad y generosidad se renuevan gracias a la contemplación del "sí" de María. Ese "sí" limpio y sin reservas se enraíza en el misterio de la libertad de María, libertad plena y total ante Dios, sin ninguna complicidad con el pecado, gracias al privilegio de su Inmaculada Concepción. Este privilegio concedido a María, que la distingue de nuestra condición común, no la aleja, más bien al contrario la acerca a nosotros. Mientras que el pecado divide, nos separa unos de otros, la pureza de María la hace infinitamente cercana a nuestros corazones, atenta a cada uno de nosotros y deseosa de nuestro verdadero bien. Estáis viendo, aquí, en Lourdes, como en todos los santuarios marianos, que multitudes inmensas llegan a los pies de María para confiarle lo que cada uno tiene de más íntimo, lo que lleva especialmente en su corazón. Lo que, por miramiento o por pudor, muchos no se atreven a veces a confiar ni siquiera a los que tienen más cerca, lo confían a Aquella que es toda pura, a su Corazón Inmaculado: con sencillez, sin fingimiento, con verdad. Ante María, precisamente por su pureza, el hombre no vacila a mostrarse en su fragilidad, a plantear sus preguntas y sus dudas, a formular sus esperanzas y sus deseos más secretos. El amor maternal de la Virgen María desarma cualquier orgullo; hace al hombre capaz de verse tal como es y le inspira el deseo de convertirse para dar gloria a Dios. María nos muestra de este modo la manera adecuada de acercarnos al Señor. Ella nos enseña a acercarnos a Él con sinceridad y sencillez. Gracias a Ella, descubrimos que la fe cristiana no es un fardo, sino que es como un ala que nos permite volar más alto para refugiarnos en los brazos de Dios. La vida y la fe del pueblo creyente manifiestan que la gracia de la Inmaculada Concepción hecha a María no es sólo una gracia personal, sino para todos, una gracia hecha al entero pueblo de Dios. En María, la Iglesia puede ya contemplar lo que ella está llamada a ser. En Ella, cada creyente puede contemplar desde ahora la realización cumplida de su vocación personal. Que cada uno de nosotros permanezca siempre en acción de gracias por lo que el Señor ha querido revelar de su designio salvador a través del misterio de María. Misterio en el que estamos todos implicados de la más impresionante de las maneras, ya que desde lo alto de la Cruz, que celebramos y exaltamos hoy, Jesús mismo nos ha revelado que su Madre es Madre nuestra. Como hijos e hijas de María, aprovechemos todas las gracias que le han sido concedidas, y la dignidad incomparable que le procura su Concepción Inmaculada redunda sobre nosotros, sus hijos.


Algo más sobre la Misa en rito antiguo


Del discurso a los obispos de Francia, Lourdes, 14 de setiembre de 2008


El culto litúrgico es la expresión suprema de la vida sacerdotal y episcopal, como también de la enseñanza catequética. Queridos hermanos, vuestro oficio de santificar a los fieles es esencial para el crecimiento de la Iglesia. Me he sentido impulsado a precisar en el motu proprio "Summorum Pontificum" las condiciones para ejercer esta responsabilidad por lo que respecta a la posibilidad de utilizar tanto el misal del beato Juan XXIII (1962) como el del Papa Pablo VI (1970). Ya se han dejado ver los frutos de estas nuevas disposiciones, y espero el necesario apaciguamiento de los espíritus que, gracias a Dios, se está produciendo. Tengo en cuenta las dificultades que encontráis, pero no me cabe la menor duda de que podéis llegar, en un tiempo razonable, a soluciones satisfactorias para todos, para que la túnica inconsútil de Cristo no se desgarre todavía más. Nadie está de más en la Iglesia. Todos, sin excepción, han de poder sentirse en ella “como en su casa”, y nunca rechazados. Dios, que ama a todos los hombres y no quiere que ninguno se pierda, nos confía esta misión haciéndonos pastores de su grey. Sólo nos queda darle gracias por el honor y la confianza que Él nos otorga. Por tanto, esforcémonos por ser siempre servidores de la unidad.


Algo más sobre la presencia real de Jesús en la eucaristía


De la meditación conclusiva en la procesión eucarística, Lourdes, 14 de setiembre de 2008


La Hostia Santa es el Sacramento vivo y eficaz de la presencia eterna del Salvador de los hombres en su Iglesia. [...] Una inmensa muchedumbre de testigos está invisiblemente presente a nuestro lado, cerca de esta bendita gruta y ante esta iglesia querida por la Virgen María; la multitud de todos los que han contemplado, venerado, adorado, la presencia real de Quien se nos entregó hasta la última gota de su sangre; la muchedumbre de todos los que pasaron horas adorándolo en el Santísimo Sacramento del Altar. [...] San Pierre-Julien Eymard lo dijo todo cuando escribió: "La Santa Eucaristía, es Jesucristo pasado, presente y futuro". Jesucristo pasado, en la verdad histórica de la tarde en el cenáculo, que se nos recuerda en toda celebración de la Santa Misa. Jesucristo presente, porque nos dice: "Tomad y comed todos, porque esto es mi cuerpo, ésta es mi sangre". "Esto es", en presente, aquí y ahora, como en todos los aquí y ahora de la historia de los hombres. Presencia real, presencia que sobrepasa nuestros pobres labios, nuestros pobres corazones, nuestros pobres pensamientos. Presencia ofrecida a nuestras miradas como aquí, esta tarde, cerca de la gruta donde María se reveló como Inmaculada Concepción. La Eucaristía es también Jesucristo futuro, Jesucristo que viene. Cuando contemplamos la Hostia Santa, su cuerpo glorioso transfigurado y resucitado, contemplamos lo que contemplaremos en la eternidad, descubriendo el mundo entero llevado por su Creador cada segundo de su historia. Cada vez que lo comemos, pero también cada vez que lo contemplamos, lo anunciamos, hasta que el vuelva, "donec veniat". Por eso lo recibimos con infinito respeto. Algunos de nosotros no pueden o no pueden todavía recibirlo en el Sacramento, pero pueden contemplarlo con fe y amor, y manifestar el deseo de poder finalmente unirse a Él. Es un deseo que tiene gran valor ante Dios: esperan con mayor ardor su vuelta; esperan a Jesucristo, que debe venir.

lunes 15 de septiembre de 2008

50 frases del Papa Benedicto XVI en Francia



1.- Me parece evidente hoy que la laicidad no está en contradicción con la fe. Diría incluso que es un fruto de la fe, pues la fe cristiana era, desde el inicio, una religión universal, por tanto, no se identificaba con un Estado y estaba presente en todos los Estados. Para los cristianos siempre estaba claro que la religión y la fe no eran políticas, sino que formaban parte de otra esfera de la vida humana.


2.- Para nosotros, cristianos de hoy en este mundo secularizado, es importante vivir con alegría la libertad de nuestra fe, vivir la belleza de la fe, y mostrar al mundo de hoy que es bello ser creyente, que es bello conocer a Dios, Dios con un rostro humano en Jesucristo, mostrar la posibilidad de ser creyente hoy, e incluso que es necesario para la sociedad de hoy que haya hombres que conocen a Dios y que, por tanto, puedan vivir según los grandes valores que nos ha dado y contribuir a la presencia de valores que son fundamentales para la construcción y supervivencia de nuestros Estados y sociedades.


3.- No vamos para encontrar milagros. Yo voy a encontrar el amor de la Madre, que es la verdadera curación para todos los dolores y para ser solidario con todos los que sufren, en el amor de la Madre.


Discurso en El Elíseo


4.- Numerosas personas, también aquí en Francia, se han detenido para reflexionar acerca de las relaciones de la Iglesia con el Estado. Ciertamente, en torno a las relaciones entre campo político y campo religioso, Cristo ya ofreció el criterio para encontrar una justa solución a este problema al responder a una pregunta que le hicieron afirmando: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mc 12,17). La Iglesia en Francia goza actualmente de un régimen de libertad. La desconfianza del pasado se ha transformado paulatinamente en un diálogo sereno y positivo, que se consolida cada vez más.


5.- (Hay que) adquirir una más clara conciencia de las funciones insustituibles de la religión para la formación de las conciencias y de la contribución que puede aportar, junto a otras instancias, para la creación de un consenso ético de fondo en la sociedad.


6.- La situación social de occidente, por desgracia marcada por un avance solapado de la distancia entre ricos y pobres, también me preocupa. Estoy seguro que es posible encontrar soluciones justas que, sobrepasando la inmediata ayuda necesaria, vayan al corazón de los problemas, para proteger a los débiles y fomentar su dignidad. 7.- Cuando el europeo llegue a experimentar personalmente que los derechos inalienables del ser humano, desde su concepción hasta su muerte natural, así como los concernientes a su educación libre, su vida familiar, su trabajo, sin olvidar naturalmente sus derechos religiosos, cuando este europeo, por tanto, entienda que estos derechos, que constituyen una unidad indisociable, están siendo promovidos y respetados, entonces comprenderá plenamente la grandeza de la construcción de la Unión y llegará a ser su artífice activo.


Encuentro con la comunidad judía de París


8.-Con motivo de lo que nos une y por motivo de lo que nos separa, tenemos que vivir y fortalecer nuestra fraternidad. Y sabemos que los lazos de la fraternidad constituyen una invitación continua a conocerse mejor y a respetarse.


9.- La Iglesia por ello se opone a toda forma de antisemitismo, del que no hay ninguna justificación teológica aceptable. El teólogo Henri de Lubac, en una hora "de tinieblas", como decía Pío XII, comprendió que ser antisemita significaba también ser anticristiano.


Discurso al mundo de la cultura


10.- Su motivación (la de los monjes medievales) era mucho más elemental. Su objetivo era: quaerere Deum, buscar a Dios. En la confusión de un tiempo en que nada parecía quedar en pie, los monjes querían dedicarse a lo esencial: trabajar con tesón por dar con lo que vale y permanece siempre, encontrar la misma Vida. Buscaban a Dios. Querían pasar de lo secundario a lo esencial, a lo que es sólo y verdaderamente importante y fiable.


11.- Para captar plenamente la cultura de la palabra, que pertenece a la esencia de la búsqueda de Dios, hemos de dar otro paso. La Palabra que abre el camino de la búsqueda de Dios y es ella misma el camino, es una Palabra que mira a la comunidad. En efecto, llega hasta el fondo del corazón de cada uno (cf. Hch 2, 37).


12.- La Palabra no lleva a un camino sólo individual de una inmersión mística, sino que introduce en la comunión con cuantos caminan en la fe. Y por eso hace falta no sólo reflexionar en la Palabra, sino leerla debidamente.


13.- La Palabra de Dios nos introduce en el coloquio con Dios. El Dios que habla en la Biblia nos enseña cómo podemos hablar con Él. Especialmente en el Libro de los Salmos nos ofrece las palabras con que podemos dirigirnos a Él, presentarle nuestra vida con sus altibajos en coloquio ante Él, transformando así la misma vida en un movimiento hacia Él.


14.- La Escritura precisa de la interpretación, y precisa de la comunidad en la que se ha formado y en la que es vivida. En ella tiene su unidad y en ella se despliega el sentido que aúna el todo. Dicho todavía de otro modo: existen dimensiones del significado de la Palabra y de las palabras, que se desvelan sólo en la comunión vivida de esta Palabra que crea la historia.


15.- Esa tensión se presenta de nuevo también a nuestra generación como un reto frente a los extremos de la arbitrariedad subjetiva, por una parte, y del fanatismo fundamentalista, por otra. Sería fatal, si la cultura europea de hoy llegase a entender la libertad sólo como la falta total de vínculos y con esto favoreciese inevitablemente el fanatismo y la arbitrariedad. Falta de vínculos y arbitrariedad no son la libertad, sino su destrucción.


16.- Comenzamos indicando que, en el resquebrajamiento de las estructuras y seguridades antiguas, la actitud de fondo de los monjes era el quaerere Deum -la búsqueda de Dios. Podríamos decir que ésta es la actitud verdaderamente filosófica: mirar más allá de las cosas penúltimas y lanzarse a la búsqueda de las últimas, las verdaderas.


17.- La novedad del anuncio cristiano es la posibilidad de decir ahora a todos los pueblos: Él se ha revelado. Él personalmente. Y ahora está abierto el camino hacia Él. La novedad del anuncio cristiano consiste en un hecho: Él se ha mostrado. Pero esto no es un hecho ciego, sino un hecho que, en sí mismo, es Logos -presencia de la Razón eterna en nuestra carne. Verbum caro factum est (Jn 1,14): precisamente así en el hecho ahora está el Logos, el Logos presente en medio de nosotros. El hecho es razonable. Ciertamente hay que contar siempre con la humildad de la razón para poder acogerlo; hay que contar con la humildad del hombre que responde a la humildad de Dios.


18.- Una cultura meramente positivista que circunscribiera al campo subjetivo como no científica la pregunta sobre Dios, sería la capitulación de la razón, la renuncia a sus posibilidades más elevadas y consiguientemente una ruina del humanismo, cuyas consecuencias no podrían ser más graves. Lo que es la base de la cultura de Europa, la búsqueda de Dios y la disponibilidad para escucharle, sigue siendo aún hoy el fundamento de toda verdadera cultura.


Vísperas en Notre Dame


19.- La catedral de Notre-Dame, que se yergue en el corazón de la cité como un signo vivo de la presencia de Dios en medio de los hombres.


20.- Bajo las bóvedas de esta histórica catedral, testigo de la constante comunicación que Dios ha querido entablar entre los hombres y Él, la Palabra acaba de resonar bajo estas bóvedas para ser la materia de nuestro sacrificio vespertino, evidenciado por la ofrenda del incienso que hace visible la alabanza a Dios.


21.- Desde ahora, la Palabra de Dios nos ha sido dada para ser el alma de nuestro apostolado, el alma de nuestra vida de sacerdotes. Cada mañana, la Palabra nos despierta. Cada mañana, el Señor mismo nos “espabila el oído” (Is 50,5).


22.- Queridos hermanos sacerdotes, no tengáis miedo de dedicar mucho tiempo a la lectura, a la meditación de la Escritura y al rezo del Oficio divino. Casi sin saberlo, la Palabra leída y meditada en la Iglesia actúa sobre vosotros y os transforma. Como manifestación de la Sabiduría de Dios, si se transforma en la “compañera” de vuestra vida, será vuestra “compañera en la prosperidad”, vuestro “alivio en las preocupaciones y tristezas” (Sab 8,9).


22.- A vosotros, queridos seminaristas, que os preparáis para recibir el Sacramento del Orden, para participar en el triple oficio de enseñar, regir y santificar, esta Palabra se os entrega como un bien precioso. Gracias a ella, meditándola cotidianamente, entráis en la vida misma de Cristo que estáis llamados a proclamar a vuestro alrededor. Con su Palabra, el Señor Jesús instituyó el Sacramento de su Cuerpo y su Sangre; con su Palabra, curó a los enfermos, expulsó a los demonios, perdonó los pecados; por su Palabra, reveló a los hombres los misterios escondidos del Reino. Estáis destinados a ser depositarios de esta Palabra eficaz, que hace lo que dice. Conservad siempre el gusto por la Palabra de Dios. Aprended, por su medio, a amar a todos los que encontréis en vuestro camino. Nadie sobra en la Iglesia, nadie. Todo el mundo puede y debe encontrar su lugar.


23.- Y vosotros, queridos Diáconos, colaboradores eficaces de los Obispos y Sacerdotes, continuad amando la Palabra de Dios: proclamáis el Evangelio en la celebración eucarística; lo comentáis en la catequesis a vuestros hermanos y hermanas; ponedlo en el centro de vuestra vida, de vuestro servicio al prójimo, de toda vuestra diaconía. Sin buscar sustituir a los presbíteros, sino ayudándolos con amistad y eficacia, sed testigos vivos del poder infinito de la divina Palabra.


24.- Por un título especial, los religiosos, las religiosas y todas las personas consagradas viven de la Sabiduría de Dios, expresada en su Palabra. La profesión de los consejos evangélicos os ha configurado, queridos consagrados, con Aquel que, por nosotros, se hizo pobre, obediente y casto. Vuestra única riqueza -la única, verdaderamente, que traspasará los siglos y el dintel de la muerte- es la Palabra del Señor.


25.- Saludo de nuevo con respeto y afecto a los representantes de las Iglesias cristianas y de las comunidades eclesiales, que han venido a rezar fraternalmente Vísperas con nosotros en esta catedral. El poder de la Palabra de Dios es tal que podemos todos tener confianza en él, como siempre lo hizo san Pablo, nuestro intercesor privilegiado en este año. Despidiéndose en Mileto de los presbíteros de la ciudad de Éfeso, no dudó en dejarlos en “manos de Dios y de su palabra, que es gracia” (Hch 20,32), poniéndolos en guardia contra toda forma de división. Pido ardientemente al Señor que crezca en nosotros el sentido de esta unidad de la Palabra de Dios, signo, prenda y garantía de la unidad de la Iglesia: no un amor en la Iglesia sin amor a la Palabra, no una Iglesia sin unidad en torno a Cristo redentor, no frutos de redención sin amor a Dios y al prójimo, según los dos mandamientos que resumen toda la Escritura santa.


A los jóvenes en el atrio de Notre Dame


26.- Todos buscáis amar y ser amados. Tenéis que volver a Dios para aprender a amar y para tener la fuerza de amar. El Espíritu, que es Amor, puede abrir vuestros corazones para recibir el don del amor auténtico. Todos buscáis la verdad y queréis vivir de ella. Cristo es esta verdad. Él es el único Camino, la única Verdad y la verdadera Vida. Seguir a Cristo significa realmente “remar mar a dentro”, como dicen varias veces los Salmos. El camino de la Verdad es uno y al mismo tiempo múltiple, según los diversos carismas, como la Verdad es una y al mismo tiempo de una riqueza inagotable. Confiad en el Espíritu Santo para descubrir a Cristo. El Espíritu es el guía necesario de la oración, el alma de nuestra esperanza y el manantial de la genuina alegría.


27.- El Espíritu abre a la inteligencia humana nuevos horizontes que la superan y le hace comprender que la única sabiduría verdadera reside en la grandeza de Cristo. Para los cristianos, la Cruz simboliza la sabiduría de Dios y su amor infinito revelado en el don redentor de Cristo muerto y resucitado para la vida del mundo, en particular, para la vida de cada uno. Que este descubrimiento impresionante os aliente a respetar y venerar la Cruz.


28.- La Cruz no es sólo el signo de vuestra vida en Dios y de vuestra salvación, sino también –lo sabéis- el testigo mudo de los padecimientos de los hombres y, al mismo tiempo, la expresión única y preciosa de todas sus esperanzas. 29.- Queridos jóvenes, sé que venerar la Cruz a veces también lleva consigo el escarnio e incluso la persecución. La Cruz pone en peligro en cierta medida la seguridad humana, pero manifiesta, también y sobre todo, la gracia de Dios y confirma la salvación.


30.- Esta tarde os confío la Cruz de Cristo. El Espíritu Santo os hará comprender su misterio de amor y podréis exclamar con San Pablo: “Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo” (Gál 6,14).


Eucaristía en los Inválidos


31.- Este llamamiento a huir de los ídolos sigue siendo válido también hoy. ¿Acaso nuestro mundo contemporáneo no crea sus propios ídolos? ¿No imita, quizás sin saberlo, a los paganos de la antigüedad, desviando al hombre de su verdadero fin de vivir por siempre con Dios?



32.- Nunca hemos de confundir en nuestros juicios el pecado, que es inaceptable, y el pecador del que no podemos juzgar su estado de conciencia y que, en todo caso, siempre tiene la posibilidad de convertirse y ser perdonado.


33.- Veneremos fervientemente el sacramento del Cuerpo y la Sangre del Señor, el Santísimo Sacramento de la presencia real del Señor en su Iglesia y en toda la humanidad. Hagamos todo lo posible por mostrarle nuestro respeto y amor. Démosle nuestra mayor honra. Nunca permitamos que con nuestras palabras, silencios o gestos, quede desvaída en nosotros y en nuestro entorno la fe en Cristo resucitado presente en la Eucaristía.


34.- Alzar la copa de la salvación e invocar el nombre del Señor, ¿no es precisamente la mejor manera de “no tener que ver con la idolatría”, como nos pide San Pablo? Cada vez que se celebra una Misa, cada vez que Cristo se hace sacramentalmente presente en su Iglesia, se realiza la obra de nuestra salvación. Celebrar la Eucaristía significa, por tanto, reconocer que sólo Dios puede darnos la felicidad plena, enseñándonos los verdaderos valores, los valores eternos que nunca declinarán.


35.- Permitidme hacer un llamamiento, esperanzado en la fe y en la generosidad de los jóvenes que se plantean la cuestión de la vocación religiosa o sacerdotal: ¡No tengáis miedo! ¡No tengáis miedo de dar la vida a Cristo! Nada sustituirá jamás el ministerio de los sacerdotes en el corazón de la Iglesia. Nada suplirá una Misa por la salvación del mundo. Queridos jóvenes o no tan jóvenes que me escucháis, no dejéis sin respuesta la llamada de Cristo.


36.- La esperanza seguirá siempre la más fuerte. La Iglesia, construida sobre la roca de Cristo, tiene las promesas de vida eterna, no porque sus miembros sean más santos que los demás, sino porque Cristo hizo esta promesa a Pedro: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder del infierno no la derrotará” (Mt 16,18-19).


Procesión de las antorchas en Lourdes


37.- María ha dejado atrás la muerte, está completamente revestida de vida, la vida de su Hijo, Cristo resucitado. Así es signo de la victoria del amor, de la bondad y de Dios, dando a nuestro mundo la esperanza que necesita. Volvamos esta noche la mirada hacia María, tan gloriosa y tan humana, dejándola que nos lleve a Dios que es el vencedor.


38.- Lourdes es uno de los lugares que Dios ha elegido para reflejar un destello especial de su belleza, por ello la importancia aquí del símbolo de la luz.


39.- Al venir en peregrinación aquí, a Lourdes, queremos entrar, siguiendo a Bernadette, en esta extraordinaria cercanía entre el cielo y la tierra que nunca ha faltado y que se consolida sin cesar.


40.- Este hecho confirma en realidad el carácter profundamente teocéntrico de la oración del Rosario. Cuando rezamos el Rosario, María nos ofrece su corazón y su mirada para contemplar la vida de su Hijo, Jesucristo.


41.- Lourdes, tierra de luz, sigue siendo una escuela para aprender a rezar el Rosario, que inicia al discípulo de Jesús, bajo la mirada de su Madre, en un diálogo cordial y verdadero con su Maestro.


42.- La procesión de las antorchas hace presente ante nuestros ojos de carne el misterio de la oración: en la comunión de la Iglesia, que une a los elegidos del cielo y a los peregrinos de la tierra, la luz brota del diálogo entre el hombre y su Señor, y se abre un camino luminoso en la historia humana, incluidos sus momentos más oscuros. Esta procesión es un momento de gran alegría eclesial, pero también de gravedad: las intenciones que presentamos subrayan nuestra profunda comunión con todos los que sufren.


43.- María nos enseña a orar, a hacer de nuestra plegaria un acto de amor a Dios y de caridad fraterna. Al orar con María, nuestro corazón acoge a los que sufren. ¿Cómo es posible que nuestra vida no se transforme de inmediato? ¿Cómo nuestro ser y nuestra vida entera pueden dejar de convertirse en lugar de hospitalidad para nuestro prójimo?


44.- Lourdes es un lugar de luz, porque es un lugar de comunión, esperanza y conversión.


45.- En este santuario de Lourdes al que vuelven sus ojos los cristianos de todo el mundo desde que la Virgen María hizo brillar la esperanza y el amor al dar el primer puesto a los enfermos, los pobres y los pequeños, se nos invita a descubrir la sencillez de nuestra vocación: Basta con amar.


46.- Las apariciones estuvieron rodeadas por la luz y Dios ha querido encender en la mirada de Bernadette una llama que ha convertido innumerables corazones. ¿Cuántos vienen aquí para ver, esperando quizás secretamente recibir alguna gracia; después, en el camino de regreso, habiendo hecho una experiencia espiritual de vida auténticamente eclesial, vuelven su mirada a Dios, a los otros y a sí mismos. Les llena una pequeña llama con el nombre de esperanza, compasión, ternura Eucaristía en la pradera de Lourdes, en el 150 aniversario de las apariciones marianas


47.- “¡Qué dicha tener la Cruz! Quien posee la Cruz posee un tesoro” (S. Andrés de Creta, Sermón 10, sobre la Exaltación de la Santa Cruz: PG 97,1020). En este día en el que la liturgia de la Iglesia celebra la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, el Evangelio que acabamos de escuchar, nos recuerda el significado de este gran misterio: Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único para salvar a los hombres (cf. Jn 3,16). El Hijo de Dios se hizo vulnerable, tomando la condición de siervo, obediente hasta la muerte y una muerte de cruz (cf. Fil 2,8). Por su Cruz hemos sido salvados.


48.- La señal de la Cruz es de alguna forma el compendio de nuestra fe, porque nos dice cuánto nos ha amado Dios; nos dice que, en el mundo, hay un amor más fuerte que la muerte, más fuerte que nuestras debilidades y pecados. El poder del amor es más fuerte que el mal que nos amenaza.


49.- Este misterio de la universalidad del amor de Dios por los hombres, es el que María reveló aquí, en Lourdes. Ella invita a todos los hombres de buena voluntad, a todos los que sufren en su corazón o en su cuerpo, a levantar los ojos hacia la Cruz de Jesús para encontrar en ella la fuente de la vida, la fuente de la salvación.


50.- El mensaje de María es un mensaje de esperanza para todos los hombres y para todas las mujeres de nuestro tiempo, sean del país que sean. Me gusta invocar a María como “Estrella de la esperanza” (Spe salvi, n. 50). En el camino de nuestras vidas, a menudo oscuro, Ella es una luz de esperanza, que nos ilumina y nos orienta en nuestro caminar. Por su sí, por el don generoso de sí misma, Ella abrió a Dios las puertas de nuestro mundo y nuestra historia. Nos invita a vivir como Ella en una esperanza inquebrantable, rechazando escuchar a los que pretenden que nos encerremos en el fatalismo. Nos acompaña con su presencia maternal en medio de las vicisitudes personales, familiares y nacionales.

domingo 14 de septiembre de 2008


Merci beacoup Benoît XVI

Homilía del Papa en la Misa de Lourdes


Señores Cardenales, Querido Mons. Perrier,Queridos Hermanos en el Episcopado y el Sacerdocio,Queridos peregrinos,Hermanos y hermanas


“Id y decid a los sacerdotes que vengan en procesión y que se construya aquí una capilla”. Éste es el mensaje que Bernadette recibió de la “Hermosa Señora” en las apariciones del 2 de marzo de 1858. Desde hace ciento cincuenta años, los peregrinos nunca han dejado de venir a la gruta de Massabielle para escuchar el mensaje de conversión y esperanza. Y también nosotros, estamos aquí esta mañana a los pies de María, la Virgen Inmaculada, para acudir a su escuela con la pequeña Bernadette.Agradezco muy especialmente a Monseñor Jacques Perrier, Obispo de Tarbes y Lourdes, por la calurosa acogida que me ha brindado y por las amables palabras que me ha dirigido. Saludo a los Cardenales, a los Obispos, a los sacerdotes, a los diáconos, a los religiosos y a las religiosas, así como a todos vosotros, queridos peregrinos de Lourdes, especialmente a los enfermos. Habéis venido aquí en gran número para realizar esta peregrinación jubilar conmigo y encomendar a Nuestra Señora vuestras familias, vuestros parientes y amigos y todas vuestras intenciones. Mi gratitud se dirige también a las Autoridades civiles y militares, presentes en esta celebración eucarística. “¡Qué dicha tener la Cruz! Quien posee la Cruz posee un tesoro” (S. Andrés de Creta, Sermón 10, sobre la Exaltación de la Santa Cruz: PG 97,1020). En este día en el que la liturgia de la Iglesia celebra la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, el Evangelio que acabamos de escuchar, nos recuerda el significado de este gran misterio: Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único para salvar a los hombres (cf. Jn 3,16). El Hijo de Dios se hizo vulnerable, tomando la condición de siervo, obediente hasta la muerte y una muerte de cruz (cf. Fil 2,8). Por su Cruz hemos sido salvados. El instrumento de suplicio que mostró, el Viernes Santo, el juicio de Dios sobre el mundo, se ha transformado en fuente de vida, de perdón, de misericordia, signo de reconciliación y de paz. “Para ser curados del pecado, miremos a Cristo crucificado”, decía san Agustín (Tratado sobre el Evangelio de san Juan, XII, 11). Al levantar los ojos hacia el Crucificado, adoramos a Aquel que vino para quitar el pecado del mundo y darnos la vida eterna. La Iglesia nos invita a levantar con orgullo la Cruz gloriosa para que el mundo vea hasta dónde ha llegado el amor del Crucificado por los hombres. Nos invita a dar gracias a Dios porque de un árbol portador de muerte, ha surgido de nuevo la vida. Sobre este árbol, Jesús nos revela su majestad soberana, nos revela que Él es el exaltado en la gloria. Sí, “venid a adorarlo”. En medio de nosotros se encuentra Quien nos ha amado hasta dar su vida por nosotros, Quien invita a todo ser humano a acercarse a Él con confianza. Es el gran misterio que María nos confía también esta mañana invitándonos a volvernos hacia su Hijo. En efecto, es significativo que, en la primera aparición a Bernadette, María comience su encuentro con la señal de la Cruz. Más que un simple signo, Bernadette recibe de María una iniciación a los misterios de la fe. La señal de la Cruz es de alguna forma el compendio de nuestra fe, porque nos dice cuánto nos ha amado Dios; nos dice que, en el mundo, hay un amor más fuerte que la muerte, más fuerte que nuestras debilidades y pecados. El poder del amor es más fuerte que el mal que nos amenaza. Este misterio de la universalidad del amor de Dios por los hombres, es el que María reveló aquí, en Lourdes. Ella invita a todos los hombres de buena voluntad, a todos los que sufren en su corazón o en su cuerpo, a levantar los ojos hacia la Cruz de Jesús para encontrar en ella la fuente de la vida, la fuente de la salvación. La Iglesia ha recibido la misión de mostrar a todos el rostro amoroso de Dios, manifestado en Jesucristo. ¿Sabremos comprender que en el Crucificado del Gólgota está nuestra dignidad de hijos de Dios que, empañada por el pecado, nos fue devuelta? Volvamos nuestras miradas hacia Cristo. Él nos hará libres para amar como Él nos ama y para construir un mundo reconciliado. Porque, con esta Cruz, Jesús cargó el peso de todos los sufrimientos e injusticias de nuestra humanidad. Él ha cargado las humillaciones y discriminaciones, las torturas sufridas en numerosas regiones del mundo por muchos hermanos y hermanas nuestros por amor a Cristo. Les encomendamos a María, Madre de Jesús y Madre nuestra, presente al pie de la Cruz. Para acoger en nuestras vidas la Cruz gloriosa, la celebración del jubileo de las apariciones de Nuestra Señora en Lourdes nos ha permitido entrar en una senda de fe y conversión. Hoy, María sale a nuestro encuentro para indicarnos los caminos de la renovación de la vida de nuestras comunidades y de cada uno de nosotros. Al acoger a su Hijo, que Ella nos muestra, nos sumergimos en una fuente viva en la que la fe puede encontrar un renovado vigor, en la que la Iglesia puede fortalecerse para proclamar cada vez con más audacia el misterio de Cristo. Jesús, nacido de María, es el Hijo de Dios, el único Salvador de todos los hombres, vivo y operante en su Iglesia y en el mundo. La Iglesia ha sido enviada a todo el mundo para proclamar este único mensaje e invitar a los hombres a acogerlo mediante una conversión auténtica del corazón. Esta misión, que fue confiada por Jesús a sus discípulos, recibe aquí, con ocasión de este jubileo, un nuevo impulso. Que siguiendo a los grandes evangelizadores de vuestro País, el espíritu misionero que animó tantos hombres y mujeres de Francia a lo largo de los siglos, sea todavía vuestro orgullo y compromiso. Siguiendo el recorrido jubilar tras las huellas de Bernadette, se nos recuerda lo esencial del mensaje de Lourdes. Bernadette era la primogénita de una familia muy pobre, sin sabiduría ni poder, de salud frágil. María la eligió para transmitir su mensaje de conversión, de oración y penitencia, en total sintonía con la palabra de Jesús: “Porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla” (Mt 11,25). En su camino espiritual, también los cristianos están llamados a desarrollar la gracia de su Bautismo, a alimentarse de la Eucaristía, a sacar de la oración la fuerza para el testimonio y la solidaridad con todos sus hermanos en la humanidad (cf. Homenaje a la Inmaculada Concepción, Plaza de España, 8 diciembre 2007). Es, pues, una auténtica catequesis la que también a nosotros se nos propone, bajo la mirada de María. Dejémonos también nosotros instruir y guiar en el camino que conduce al Reino de su Hijo. Continuando su catequesis, la “Hermosa Señora” revela su nombre a Bernadette: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. María le desvela de este modo la gracia extraordinaria que Ella recibió de Dios, la de ser concebida sin pecado, porque “ha mirado la humillación de su esclava” (cf. Lc 1,48). María es la mujer de nuestra tierra que se entregó por completo a Dios y que recibió de Él el privilegio de dar la vida humana a su eterno Hijo. “Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38). Ella es la hermosura transfigurada, la imagen de la nueva humanidad. De esta forma, al presentarse en una dependencia total de Dios, María expresa en realidad una actitud de plena libertad, cimentada en el completo reconocimiento de su genuina dignidad. Este privilegio nos concierne también a nosotros, porque nos desvela nuestra propia dignidad de hombres y mujeres, marcados ciertamente por el pecado, pero salvados en la esperanza, una esperanza que nos permite afrontar nuestra vida cotidiana. Es el camino que María abre también al hombre. Ponerse completamente en manos de Dios, es encontrar el camino de la verdadera libertad. Porque, volviéndose hacia Dios, el hombre llega a ser él mismo. Encuentra su vocación original de persona creada a su imagen y semejanza. Queridos hermanos y hermanas, la vocación primera del santuario de Lourdes es ser un lugar de encuentro con Dios en la oración, y un lugar de servicio fraterno, especialmente por la acogida a los enfermos, a los pobres y a todos los que sufren. En este lugar, María sale a nuestro encuentro como la Madre, siempre disponible a las necesidades de sus hijos. Mediante la luz que brota de su rostro, se trasparenta la misericordia de Dios. Dejemos que su mirada nos acaricie y nos diga que Dios nos ama y nunca nos abandona. María nos recuerda aquí que la oración, intensa y humilde, confiada y perseverante debe tener un puesto central en nuestra vida cristiana. La oración es indispensable para acoger la fuerza de Cristo. “Quien reza no desperdicia su tiempo, aunque todo haga pensar en una situación de emergencia y parezca impulsar sólo a la acción” (Deus caritas est, n. 36). Dejarse absorber por las actividades entraña el riesgo de quitar de la plegaria su especificad cristiana y su verdadera eficacia. En el Rosario, tan querido para Bernadette y los peregrinos en Lourdes, se concentra la profundidad del mensaje evangélico. Nos introduce en la contemplación del rostro de Cristo. De esta oración de los humildes podemos sacar copiosas gracias. La presencia de los jóvenes en Lourdes es también una realidad importante. Queridos amigos aquí presentes esta mañana alrededor de la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud, cuando María recibió la visita del ángel, era una jovencita en Nazaret, que llevaba la vida sencilla y animosa de las mujeres de su pueblo. Y si la mirada de Dios se posó especialmente en Ella, fiándose, María quiere deciros también que nadie es indiferente para Dios. Él os mira con amor a cada uno de vosotros y os llama a una vida dichosa y llena de sentido. No dejéis que las dificultades os descorazonen. María se turbó cuando el ángel le anunció que sería la Madre del Salvador. Ella conocía cuánta era su debilidad ante la omnipotencia de Dios. Sin embargo, dijo “sí” sin vacilar. Y gracias a su sí, la salvación entró en el mundo, cambiando así la historia de la humanidad. Queridos jóvenes, por vuestra parte, no tengáis miedo de decir sí a las llamadas del Señor, cuando Él os invite a seguirlo. Responded generosamente al Señor. Sólo Él puede colmar los anhelos más profundos de vuestro corazón. Sois muchos los que venís a Lourdes para servir esmerada y generosamente a los enfermos o a otros peregrinos, imitando así a Cristo servidor. El servicio a los hermanos y a las hermanas ensancha el corazón y lo hace disponible. En el silencio de la oración, que María sea vuestra confidente, Ella que supo hablar a Bernadette con respeto y confianza. Que María ayude a los llamados al matrimonio a descubrir la belleza de un amor auténtico y profundo, vivido como don recíproco y fiel. A aquellos, entre vosotros, que Él llama a seguirlo en la vocación sacerdotal o religiosa, quisiera decirles la felicidad que existe en entregar la propia vida al servicio de Dios y de los hombres. Que las familias y las comunidades cristianas sean lugares donde puedan nacer y crecer sólidas vocaciones al servicio de la Iglesia y del mundo. El mensaje de María es un mensaje de esperanza para todos los hombres y para todas las mujeres de nuestro tiempo, sean del país que sean. Me gusta invocar a María como “Estrella de la esperanza” (Spe salvi, n. 50). En el camino de nuestras vidas, a menudo oscuro, Ella es una luz de esperanza, que nos ilumina y nos orienta en nuestro caminar. Por su sí, por el don generoso de sí misma, Ella abrió a Dios las puertas de nuestro mundo y nuestra historia. Nos invita a vivir como Ella en una esperanza inquebrantable, rechazando escuchar a los que pretenden que nos encerremos en el fatalismo. Nos acompaña con su presencia maternal en medio de las vicisitudes personales, familiares y nacionales. Dichosos los hombres y las mujeres que ponen su confianza en Aquel que, en el momento de ofrecer su vida por nuestra salvación, nos dio a su Madre para que fuera nuestra Madre. Queridos hermanos y hermanas, en Francia, la Madre del Señor es venerada en innumerables santuarios, que manifiestan así la fe transmitida de generación en generación. Celebrada en su Asunción, Ella es la amada patrona de vuestro país. Que Ella sea siempre venerada con fervor en cada una de vuestras familias, de vuestras comunidades religiosas y parroquiales. Que María vele sobre todos los habitantes de vuestro hermoso País y sobre todos los numerosos peregrinos que han venido de otros países a celebrar este jubileo. Que Ella sea para todos la Madre que acompaña a sus hijos tanto en sus gozos como en sus pruebas. Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, enséñanos a creer, a esperar y a amar contigo. Muéstranos el camino hacia el Reino de tu Hijo Jesús. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino (cf. Spe salvi, n. 50). Amén.

sábado 13 de septiembre de 2008

Procesión de antorchas en Lourdes junto al Papa Benedicto




Procesión de las antorchas en LourdesEn la plaza del Rosario en el Santuario de Lourdes se llevó a cabo la tradicional procesión de las antorchas que incluyo el rezo del rosario y la participación del Papa Benedicto XVI.
Al concluir una caminata con antorchas en el santuario de Lourdes, el Papa Benedicto XVI rezó hoy por las víctimas del terrorismo, las guerras, la violencia y por quienes sufren discriminación por ser inmigrantes.
'Pensamos en las víctimas inocentes que padecen la violencia, la guerra, el terrorismo, la penuria, o que sufren las consecuencias de la injusticia, de las plagas, de las calamidades, del odio y de la opresión', dijo este sábado el obispo de Roma.

El Papa participó en el rezo del rosario.Pidió también orar por las personas a quienes es violada su dignidad humana y sus derechos fundamentales, así como su libertad de actuar y de pensar.
'Pensamos también en los que tienen arduos problemas familiares o quienes sufren por el desempleo, la enfermedad, la discapacidad, la soledad o por su situación de inmigrantes', agregó el Papa.
En la ceremonia, con la que concluye la primera jornada de su paso por este pequeño pueblo en las faldas de los Pirineos, el líder católico solicitó no olvidar a las personas que sufren a causa del nombre de Cristo y mueren por él.
Miles de fieles iniciaron este sábado poco después de las 21:15 horas local (19:15 GMT) una peregrinación con velas y antorchas, durante la cual rezaron el Santo Rosario y meditaron los misterios luminosos.
Encabezados por una imagen de la Virgen María, sacerdotes y religiosos fueron guiando las oraciones en diferentes idiomas: francés, inglés, italiano, español y alemán.
En un inicio el rosario estaba programado para las 20:45 horas (18:45 GMT), pero debió comenzar media hora después debido a que la actividad anterior, el 'Camino del jubileo', se extendió provocando un retardo generalizado.
Joseph Ratzinger, quien debió llegar a las 21:15 horas para seguir la ceremonia, se hizo presente unos 35 minutos después; pese al frío y la lluvia que se sintió en el lugar los fieles le brindaron una calurosa bienvenida.
En su mensaje, el líder religioso recordó la aparición de la Virgen María en la gruta de Massabielle de Lourdes el 25 de marzo de 1858 a Bernardette Soubirous a quien le dijo 'Yo soy la Inmaculada Concepción'.
'En este santuario al que miran los cristianos del mundo desde que la Virgen hizo brillar la esperanza y el amor al dar el primer puesto a los enfermos, pobres y pequeños, se nos invita a descubrir la sencillez de nuestra vocación: basta con amar', sostuvo.

Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz


Porque has establecido la salvación del género humano
en el árbol de la Cruz,
para que donde estuvo origen la muerte,
allí renaciera la vida,
y el que venció en el árbol,
fuera en un árbol vencido
por Jesucristo Señor Nuestro.

Benedicto XVI peregrino en Lourdes


Benedicto XVI llegó hoy a Lourdes, en el suroeste de Francia, para su primera visita papal a este santuario, que estará marcada por la celebración del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen. El Papa llegó poco después de las 18.30 hora local (16.30 GMT) a Lourdes a bordo de un helicóptero que le trasladó desde el aeropuerto de Tarbes-Lourdes-Pyrénées, procedente de París, donde comenzó el miércoles su primera visita a Francia y donde hoy presidió una misa en la explanada de Los Inválidos a la que asistieron 260.000 personas El Obispo de Roma, que permanecerá en Lourdes hasta el lunes, va a recorrer nada más llegar al santuario las tres primeras etapas del camino del Jubileo y visitará la iglesia del Sagrado Corazón, donde le recibirá el abad Bernard Saintvoirin. En esta iglesia visitará la capilla del Santo Sacramento y la pila bautismal en la que fue bautizada Bernadette Soubirous, la niña a la que hace 150 años se le apareció la Virgen María. También hoy, Benedicto XVI acudirá al calabozo donde en 1857 se refugió la familia Soubirous, arruinada y expulsada de su casa. Fue en esa celda húmeda y con poca luz de la antigua prisión de Lourdes donde vivía Bernadette en la época en la que se le apareció la Virgen. A continuación, el Pontífice irá a la Gruta de las Apariciones, tras lo cual comenzará la procesión mariana en la explanada de Nuestra Señora del Rosario. Se espera que alrededor de 180.000 peregrinos lleguen entre hoy y mañana a Lourdes, donde, al igual que en París, la visita del Papa estará rodeada de fuertes medidas de seguridad, para las que se han movilizado 3.800 policías y gendarmes. Mañana, domingo, Benedicto XVI presidirá una misa delante de la Gruta de las Apariciones y pronunciará una homilía ante la multitud de peregrinos. Las autoridades francesas han preparado un dispositivo para registrar con detectores de metales a todos los peregrinos que quieran asistir a la homilía. Según las previsiones, serán entre 120.000 y 150.000 personas, una parte de las cuales llegará del extranjero, como unas 26.000 de España, 11.000 del Reino Unido o 9.000 de Italia. Por la tarde, Benedicto XVI se reunirá con los miembros de la Conferencia Episcopal de Francia y concluirá su programa del día con la procesión eucarística. El lunes, antes de regresar al Vaticano, el Papa visitará el oratorio del hospital de Lourdes y, después, celebrará una misa por los enfermos en la basílica de Nuestra Señora del Rosario.

"Paris bien vale una Misa"... y que Misa...


El papa Benedicto XVI hizo hoy en París un llamamiento a la sociedad para que "huya" de los ídolos y denunció que la codicia insaciable es una idolatría y el amor al dinero "la raíz de todos los males". El Pontífice hizo este llamamiento en la homilía de la misa que celebra en la explanada de los Inválidos de la capital francesa, a la que asistieron más de 200.000 personas, de ellas miles de jóvenes. Precisamente a los más jóvenes les pidió el Papa: "¡No tengáis miedo a entregar vuestras vidas a Cristo!".La primera visita del Papa a Francia está teniendo un seguimiento masivo de fieles. Más de 200.000 se han congregado en la explanada de los Inválidos, en París, para seguir la mis del Pontífice, que ha aprovechado la homilía para denunciar, ante un mar de jóvenes, que la "codicia insaciable" es una idolatría y el amor al dinero, "la raíz de todos los males".

Es de destacar, como lo han hecho medios dedicados al estudio y observación de la liturgia, que la celebración se ha desarrollado en la dinámica de la continuidad, de hecho se ha podido ver el altar papal dispuesto como ha sido la práctica del Papa en los últimos años.

En la segunda jornada de esta visita papal a Francia, Benedicto XVI ha reunido a miles de personas, especialmente jóvenes, en la explanada de los Inválidos de París. El Sumo Pontífice, que llegó en papamóvil a la plaza pasadas las 09.30 hora local en esta mañana soleada, fue saludando a los asistentes, que le aclamaron y agitaron banderines blancos y amarillos, los colores del Vaticano.

Luego, rodeado de obispos y otros eclesiásticos, fue caminando hasta el altar, montado al fondo de la emblemática plaza parisina. Un coro de dos mil jóvenes interpretaba cánticos, coreados por la multitud. A la derecha del altar, había siete trompetistas y un órgano.

Mensaje a la sociedad de hoy En la homilía, Benedicto XVI ha hecho un llamamiento a la sociedad para que "huya" de los ídolos y ha denunciado que la codicia insaciable es una idolatría y el amor al dinero, "la raíz de todos los males" y "desvía al hombre de su verdadero fin".
Entre las personalidades instaladas frente a la tribuna papal estaban el primer ministro francés, François Fillon, y su esposa, los líderes de las dos cámaras del Parlamento, varios miembros del Gobierno y la ex primera dama Bernadette Chirac. Entre los asistentes, de todas las edades y procedentes de París y otros lugares de Francia, se veían familias y muchos jóvenes, algunos de los cuales habían pasado parte de la noche en la explanada tras recorrer el "camino de la luz" desde la catedral de Notre Dame.

Entre los asistentes, de todas las edades y procedentes de París y otros lugares de Francia, se veían familias y muchos jóvenes, algunos de los cuales habían pasado parte de la noche en la explanada tras recorrer el "camino de la luz" desde la catedral de Notre Dame. Muchos voluntarios se encuentran también en la plaza y alrededores para ayudar a canalizar a los fieles. "Nunca he visto algo así en París", dijo a Efe una mujer residente en el distrito XI de la capital francesa. Explicó que tomó el metro a las seis de la mañana y que ya a esa hora estaba lleno de gente que se dirigía a la explanada de los Inválidos. "Nunca he visto algo así en París" Joel, que dirige a un grupo de sordomudos de Pontoise (afueras de París), señaló que había salido de casa antes de las cinco de la madrugada para llegar hasta la explanada. En el marco de las medidas extremas de seguridad adoptadas para esta visita papal a Francia, las estaciones de metro y paradas de autobús cercanas a los Inválidos estaban cerradas hoy, debido a la misa. Visita al santuario mariano de Lourdes Una vez concluido el oficio, el Papa volverá a la sede de la Nunciatura, donde se aloja durante la parte parisina de su visita, para almorzar con su comitiva y los obispos de la región de París.

Está previsto que salga en torno a las cuatro de la tarde (14.00 GMT) hacia el aeropuerto de Orly, camino del santuario mariano de Lourdes (en el suroeste de Francia), que conmemora el 150 aniversario de las apariciones de la Virgen a Bernadette Soubirous.
En Lourdes, Benedicto XVI recorrerá varias etapas del camino jubileo antes de acudir a la gruta de las apariciones y presidir una procesión con antorchas.
Mañana oficiará la misa dominical solemne, que se prevé igualmente multitudinaria. El lunes, antes de emprender viaje de regreso a Roma, visitará a los enfermos, a los que ofrecerá una misa.

viernes 12 de septiembre de 2008

Discurso del Papa a los obispos, sacerdotres, religiosos y seminaristas en Paris



Queridos hermanos cardenales y obispos,señores canónigos del cabildo catedral,señores capellanes de Notre-Dame,queridos sacerdotes y diáconos,queridos amigos miembros de las Iglesias y comunidades eclesiales no católicas,queridos hermanos y hermanas
Bendito sea Dios que nos permite encontrarnos en un lugar tan entrañable para los parisinos, pero también para todos los franceses. Bendito sea Dios, que nos da la gracia de ofrecerle nuestra oración vespertina para alabarlo como se merece con las palabras que la liturgia de la Iglesia ha heredado de la liturgia sinagogal celebrada por Cristo y sus primeros discípulos. Sí, bendito sea Dios por venir en nuestro auxilio -in adiutorium nostrum- y ayudarnos a realizar la ofrenda del sacrificio de nuestros labios.Estamos en la Iglesia Madre de la Diócesis de París, la catedral de Notre-Dame, que se yergue en el corazón de la cité como un signo vivo de la presencia de Dios en medio de los hombres. Mi Predecesor Alejandro III puso la primera piedra, los Papas Pío VII y Juan Pablo II la honraron con su visita, y estoy feliz de seguir sus huellas, después de haber estado aquí hace un cuarto de siglo para dictar una conferencia sobre catequesis. Es difícil no dar gracias a Aquel que ha creado tanto la materia como el espíritu, por la belleza del edificio que nos acoge. Los cristianos de Lutecia ya habían construido una catedral dedicada a san Esteban, protomártir, pero, al quedar demasiado pequeña, paulatinamente fue reemplazada, entre los siglos XII al XIV, por la que admiramos actualmente. La fe de la Edad Media edificó catedrales, y vuestros antepasados vinieron aquí para alabar a Dios, encomendarle sus esperanzas y profesarle su amor. Grandes acontecimientos religiosos y civiles se desarrollaron en este santuario, en el que los arquitectos, los pintores, los escultores y los músicos aportaron lo mejor de sí mismos. Baste recordar, entre otros, los nombres del arquitecto Jean de Chelles, del pintor Charles Le Brun, del escultor Nicolas Coustou y de los organistas Louis Vierne y Pierre Cochereau. El arte, camino hacia Dios, y la oración coral, alabanza de la Iglesia al Creador, ayudaron a Paul Claudel, que asistía a las Vísperas del día de Navidad de 1886, a encontrar el camino hacia una experiencia personal de Dios. Es significativo que Dios haya iluminado su alma precisamente durante el canto del Magnificat, en el que la Iglesia escucha el canto de la Virgen María, Patrona de estas tierras, que recuerda al mundo que el Todopoderoso ha enaltecido a los humildes (cf. Lc 1,52). Teatro de conversiones menos conocidas, pero no menos reales, cátedra donde predicadores del Evangelio, como los Padres Lacordaire, Monsabré y Samson, supieron transmitir la llama de su pasión a los auditorios más variados, la catedral de Notre-Dame permanece con razón como uno de los monumentos más célebres del patrimonio de vuestro país. Las reliquias del Lignum Crucis y de la corona de espinas, que acabo de venerar, como es costumbre desde San Luis, han encontrado hoy un cofre digno de ellas, que constituye la ofrenda del espíritu humano al Amor creador.Bajo las bóvedas de esta histórica catedral, testigo de la constante comunicación que Dios ha querido entablar entre los hombres y Él, la Palabra acaba de resonar bajo estas bóvedas para ser la materia de nuestro sacrificio vespertino, evidenciado por la ofrenda del incienso que hace visible la alabanza a Dios. Providencialmente, las palabras del salmista describen la emoción de nuestra alma con una precisión que no nos habríamos atrevido a imaginar: "¡Qué alegría cuando me dijeron: ‘Vamos a la casa del Señor'!" (Sal 121,1). Laetatus sum in his quae dicta sunt mihi: el gozo del salmista, contenido en estas palabras del salmo, se expande en nuestros corazones y suscita en ellos un eco profundo. Alegría en ir a la casa del Señor, porque, los Padres nos lo han enseñado, esta casa no es más que el símbolo concreto de la Jerusalén de arriba, la que desciende hacia nosotros (cf. Ap 21,2) para ofrecernos la más bella de las moradas. "Si moramos en ella -escribe san Hilario de Poitiers-, somos conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, porque es la casa de Dios" (Tratado sobre los salmos, 121,2). Y San Agustín reafirma: "Este salmo aspira a la Jerusalén celeste. Es uno de los cánticos graduales, que no se compusieron para bajar, sino para subir. En nuestro exilio, suspiramos, en la patria gozaremos; pero a veces, durante nuestro exilio, nos encontramos con compañeros que han visto la ciudad santa y que nos invitan a correr hacia ella" (Comentario sobre los salmos, 121, 2). Queridos amigos, durante estas vísperas, nos unimos con el pensamiento y la oración a las innumerables voces de los que han cantado este salmo, aquí mismo, antes que nosotros, desde hace siglos y siglos. Nos unimos a los peregrinos que subían a Jerusalén y las gradas de su templo, nos unimos a los millares de hombres y mujeres que comprendieron que su peregrinación en la tierra encuentra su meta en el cielo, en la Jerusalén eterna, y que confiaron en Cristo como guía. ¡Qué gozo, pues, saber que estamos rodeados por tan gran muchedumbre de testigos!Nuestra peregrinación hacia la ciudad santa no sería posible, si no se hiciera como Iglesia, semilla y prefiguración de la Jerusalén de arriba. "Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles" (Sal 126,1). Quién es este Señor sino Nuestro Señor Jesucristo. Fue Él quien fundó la Iglesia, quien la ha edificado sobre la roca, sobre la fe del Apóstol Pedro. Como dice también san Agustín: "Es el Señor Jesucristo quien construye su propia casa. Muchos son los que trabajan en la construcción, pero, si Él no construye, en vano se cansan los albañiles" (Comentarios sobre los salmos, 126,2). Ahora bien, queridos amigos, Agustín se plantea la cuestión de saber quiénes son los albañiles, y él mismo responde: "Todos los que predican la palabra de Dios en la Iglesia, los dispensadores de los misterios de Dios. Todos nos esforzamos, todos trabajamos, todos construimos ahora"; pero es sólo Dios quien, en nosotros, "edifica, quien exhorta, quien amonesta, quien abre el entendimiento, quien os conduce a las verdades de la fe" (Ibid.). ¡Qué maravilla reviste nuestra actividad al servicio de la divina Palabra! Somos instrumentos del Espíritu; Dios tiene la humildad de pasar a través de nosotros para sembrar su Palabra. Llegamos a ser su voz después de haber vuelto el oído a su boca. Ponemos su Palabra en nuestros labios para ofrecerla al mundo. La ofrenda de nuestra plegaria le es agradable y le sirve para comunicarse con todos los que nos encontramos. En verdad, como dice Pablo a los Efesios: "Él nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales" (1,3), ya que nos ha escogido para ser sus testigos hasta los confines de la tierra y nos ha elegido antes de nuestra concepción, por un don misterioso de su gracia.Su Palabra, el Verbo, que desde siempre esta junto a Él (cf. Jn 1,1), nació de una mujer, nacido bajo la Ley, "para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción (Ga 4,4-5). El Hijo de Dios se encarnó en el seno de una Mujer, de una Virgen. Vuestra catedral es un himno vivo de piedra y de luz para alabanza de este acto único de la historia humana: la Palabra eterna de Dios entrando en la historia de los hombres en la plenitud de los tiempos para rescatarlos por la ofrenda de sí mismo en el sacrificio de la Cruz. Las liturgias de la tierra, ordenadas todas ellas a la celebración de un Acto único de la historia, no alcanzarán jamás a expresar totalmente su infinita densidad. En efecto, la belleza de los ritos nunca será lo suficientemente esmerada, lo suficientemente cuidada, elaborada, porque nada es demasiado bello para Dios, que es la Hermosura infinita. Nuestras liturgias de la tierra no podrán ser más que un pálido reflejo de la liturgia, que se celebra en la Jerusalén de arriba, meta de nuestra peregrinación en la tierra. Que nuestras celebraciones, sin embargo, se le parezcan lo más posible y la hagan presentir.Desde ahora, la Palabra de Dios nos ha sido dada para ser el alma de nuestro apostolado, el alma de nuestra vida de sacerdotes. Cada mañana, la Palabra nos despierta. Cada mañana, el Señor mismo nos "espabila el oído" (Is 50,5) para los salmos del Oficio de Lecturas y Laudes. A lo largo de la jornada, la Palabra de Dios se convierte en la materia de la oración de toda la Iglesia, que desea así dar testimonio de su fidelidad a Cristo. Según la célebre fórmula de san Jerónimo, que será retomada por la XII Asamblea del Sínodo de los Obispos, en el próximo mes de octubre: "Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo" (Prólogo del comentario a Isaías). Queridos hermanos sacerdotes, no tengáis miedo de dedicar mucho tiempo a la lectura, a la meditación de la Escritura y al rezo del Oficio divino. Casi sin saberlo, la Palabra leída y meditada en la Iglesia actúa sobre vosotros y os transforma. Como manifestación de la Sabiduría de Dios, si se transforma en la "compañera" de vuestra vida, será vuestra "compañera en la prosperidad", vuestro "alivio en las preocupaciones y tristezas" (Sab 8,9).
"La Palabra de Dios es viva y eficaz; más tajante que espada de doble filo", como escribe el autor de la Carta a los Hebreos (4,12). A vosotros, queridos seminaristas, que os preparáis para recibir el Sacramento del Orden, para participar en el triple oficio de enseñar, regir y santificar, esta Palabra se os entrega como un bien precioso. Gracias a ella, meditándola cotidianamente, entráis en la vida misma de Cristo que estáis llamados a proclamar a vuestro alrededor. Con su Palabra, el Señor Jesús instituyó el Sacramento de su Cuerpo y su Sangre; con su Palabra, curó a los enfermos, expulsó a los demonios, perdonó los pecados; por su Palabra, reveló a los hombres los misterios escondidos del Reino. Estáis destinados a ser depositarios de esta Palabra eficaz, que hace lo que dice. Conservad siempre el gusto por la Palabra de Dios. Aprended, por su medio, a amar a todos los que encontréis en vuestro camino. Nadie sobra en la Iglesia, nadie. Todo el mundo puede y debe encontrar su lugar.Y vosotros, queridos Diáconos, colaboradores eficaces de los Obispos y Sacerdotes, continuad amando la Palabra de Dios: proclamáis el Evangelio en la celebración eucarística; lo comentáis en la catequesis a vuestros hermanos y hermanas; ponedlo en el centro de vuestra vida, de vuestro servicio al prójimo, de toda vuestra diaconía. Sin buscar sustituir a los presbíteros, sino ayudándolos con amistad y eficacia, sed testigos vivos del poder infinito de la divina Palabra.Por un título especial, los religiosos, las religiosas y todas las personas consagradas viven de la Sabiduría de Dios, expresada en su Palabra. La profesión de los consejos evangélicos os ha configurado, queridos consagrados, con Aquel que, por nosotros, se hizo pobre, obediente y casto. Vuestra única riqueza -la única, verdaderamente, que traspasará los siglos y el dintel de la muerte- es la Palabra del Señor. Él ha dicho: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (Mt 24,35). Vuestra obediencia es, etimológicamente, una escucha, ya que el vocablo "obedecer" viene del latín obaudire, que significa tender el oído hacia algo o alguien. Obedeciendo, volvéis vuestra alma hacia Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida (cf. Jn 14,6) y que os dice, como san Benito enseñaba a sus monjes: "Escucha, hijo mío, las instrucciones del maestro y prepara el oído de tu corazón" (Regla de San Benito, Prólogo). En fin, dejaos purificar cada día por Aquel que nos dice: "A todo sarmiento que da fruto, [mi Padre] lo poda, para que dé más fruto" (Jn 15,2). La pureza de la divina Palabra es el modelo de vuestra propia castidad; garantía de fecundidad espiritual.Con una confianza inquebrantable en el poder de Dios que nos ha salvado "en esperanza" (cf. Rom 8,24) y que quiere hacer de nosotros un solo rebaño bajo el cayado de un solo pastor, Cristo Jesús, ruego por la unidad de la Iglesia. Saludo de nuevo con respeto y afecto a los representantes de las Iglesias cristianas y de las comunidades eclesiales, que han venido a rezar fraternalmente Vísperas con nosotros en esta catedral. El poder de la Palabra de Dios es tal que podemos todos tener confianza en él, como siempre lo hizo san Pablo, nuestro intercesor privilegiado en este año. Despidiéndose en Mileto de los presbíteros de la ciudad de Éfeso, no dudó en dejarlos en "manos de Dios y de su palabra, que es gracia" (Hch 20,32), poniéndolos en guardia contra toda forma de división. Pido ardientemente al Señor que crezca en nosotros el sentido de esta unidad de la Palabra de Dios, signo, prenda y garantía de la unidad de la Iglesia: no un amor en la Iglesia sin amor a la Palabra, no una Iglesia sin unidad en torno a Cristo redentor, no frutos de redención sin amor a Dios y al prójimo, según los dos mandamientos que resumen toda la Escritura santa.Queridos hermanos y hermanas, en Notre-Dame, tenemos el más hermoso ejemplo de fidelidad a la Palabra divina. Esta fidelidad llegó hasta tal punto que se realizó en la Encarnación: "Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra" (Lc 1,38), dijo María con una confianza absoluta. Nuestra oración vespertina va a proclamar el Magnificat de Aquella a la que felicitan todas las generaciones, porque creyó en la realización de las palabras que le fueron dichas de parte del Señor (cf. Lc 1,45); Ella esperó contra toda esperanza en la resurrección de su Hijo; amó a la humanidad hasta el punto que se le entregó como su Madre (cf. Jn 19,27). De este modo, "se pone de relieve que la Palabra de Dios es verdaderamente su propia casa, de la cual sale y entra con toda naturalidad. Habla y piensa con la Palabra de Dios; la Palabra de Dios se convierte en palabra suya, y su palabra nace de la Palabra de Dios" (Deus caritas est, n. 41). Podemos decirle con serenidad: "Santa María, Madre de Dios, Madre nuestra, enséñanos a creer, esperar y amar contigo. Indícanos el camino hacia su reino" (Spe salvi, n. 50). Amén.
[Traducción del original francés distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

Responde el Santo Padre en el aéreo que lo lleva a Paris




"Francia, ¿eres fiel a las promesas de tu bautismo?", había preguntado en 1980 Juan Pablo II en su primer viaje. Hoy, ¿cuál será su mensaje a los franceses? ¿Piensa que a causa de la laicidad Francia está perdiendo su identidad cristiana?

Benedicto XVI: Me parece evidente hoy que la laicidad no está en contradicción con la fe. Diría incluso que es un fruto de la fe, pues la fe cristiana era, desde el inicio, una religión universal, por tanto, no se identificaba con un Estado y estaba presente en todos los Estados. Para los cristianos siempre estaba claro que la religión y la fe no eran políticas, sino que formaban parte de otra esfera de la vida humana... La política, el Estado, no eran una religión sino una realidad profana con una misión específica y las dos debían estar abiertas mutuamente. En este sentido, yo diría hoy que para los franceses y no sólo para los franceses, sino también para nosotros, cristianos de hoy en este mundo secularizado, es importante vivir con alegría la libertad de nuestra fe, vivir la belleza de la fe, y mostrar al mundo de hoy que es bello ser creyente, que es bello conocer a Dios, Dios con un rostro humano en Jesucristo, mostrar la posibilidad de ser creyente hoy, e incluso que es necesario para la sociedad de hoy que haya hombres que conocen a Dios y que, por tanto, puedan vivir según los grandes valores que nos ha dado y contribuir a la presencia de valores que son fundamentales para la construcción y supervivencia de nuestros Estados y sociedades.

Usted ama Francia. ¿qué es lo que le une más particularmente a Francia, a sus autores?



Benedicto XVI: No me atrevería a decir que conozco bien Francia. La conozco algo, pero amo a Francia, la gran cultura francesa, sobre todo, claro está, las grandes catedrales, y también el gran arte francés, la gran teología que comienza con san Ireneo de Lyón hasta el siglo XIII --y yo estudié la universidad de París en el siglo XIII--: san Buenaventura, santo Tomás de Aquino. Esta teología ha sido decisiva para el desarrollo de la teología en Occidente. Y naturalmente la teología del siglo del Concilio Vaticano II. He tenido el gran honor y la alegría de ser amigo del padre de Lubac, una de las figuras más grandes del siglo pasado, pero también he tenido buenos contactos de trabajo con el padre Congar, Jean Daniélou y otros. He tenido relaciones personales muy buenas con Etienne Gilson, Henri-Irénée Maroux. Por tanto, he tenido realmente un contacto muy profundo, muy personal y enriquecedor con la gran cultura teológica y filosófica de Francia. Ha sido realmente decisivo para el desarrollo de mi pensamiento. Pero también el descubrimiento del gregoriano original con Solesmes, la gran cultura monástica y naturalmente la gran poesía. Siendo un hombre barroco, me gusta mucho Paul Claudel, con su alegría de vivir, así como Bernanos y los grandes poetas de Francia del siglo pasado. Es, por tanto, una cultura que ha determinado realmente, de manera profunda, mi desarrollo personal, teológico, filosófico y humano.

¿Qué les dice usted a aquéllos que, en Francia, tienen miedo de que el motu proprio
Summorum Pontificum constituya un regreso con respecto a las grandes intuiciones del Concilio Vaticano II?

Benedicto XVI : Es un miedo infundado, pues este "motu proprio" es sencillamente un acto de tolerancia, con un objetivo pastoral, para personas que han sido formadas en esta liturgia, que la aman, la conocen, y quieren vivir con esta liturgia. Es un pequeño grupo, pues supone una formación en latín, una formación en una cierta cultura. Pero me parece una exigencia normal de la fe y de la pastoral para un obispo de nuestra Iglesia tener amor y tolerancia por estas personas y permitirles vivir con esta liturgia. No hay oposición alguna entre la liturgia renovada por el Concilio Vaticano II y esta liturgia. Cada día, los padres conciliares celebraron la misa según el rito antiguo y, al mismo tiempo, han concebido un desarrollo natural para la liturgia en todo este siglo, pues la liturgia es una realidad viva, que se desarrolla y que conserva en su desarrollo su identidad. Por tanto, hay ciertamente acentos diferentes, pero una identidad fundamental que excluye una contradicción, una oposición entre la liturgia renovada y la liturgia precedente. Creo que existe una posibilidad de enriquecimiento de las dos partes. Por un lado, los amigos de la liturgia antigua pueden y deben conocer a los nuevos santos, los nuevos prefacios de la liturgia, etc. Por otra parte, la liturgia nueva subraya más la participación común, pero no es sólo la asamblea de una comunidad particular, sino que es siempre un acto de la Iglesia universal, en comunión con todos los creyentes de todos los tiempos, un acto de adoración. En este sentido, me parece que se da un enriquecimiento recíproco, y está claro que la liturgia renovada es la liturgia ordinaria de nuestro tiempo.

Usted va en peregrinación a Lourdes. ¿Que representa para usted? ¿Ya ha estado antes?

Benedicto XVI : Estuve en Lourdes con motivo del congreso eucarístico, en 1981, tras el atentado contra el Santo Padre [Juan Pablo II, ndt.]. Y el cardenal Gantin era el delegado del Santo Padre. Para mí es un recuerdo muy bello.

El día de la fiesta de santa Bernadette es también el día de mi nacimiento. Por este motivo, me siento muy cercano a esta pequeña santa, esta pequeña joven, pura, humilde, que habló con la Virgen.

Encontrar esta realidad, esta presencia de la Virgen en nuestra época, ver las huellas de esta pequeña joven que era amiga de la Virgen y, por otra parte, encontrar a la Virgen, su madre, es por otra parte un acontecimiento muy importante para mí. Naturalmente no vamos para encontrar milagros. Yo voy a encontrar el amor de la Madre, que es la verdadera curación para todos los dolores y para ser solidario con todos los que sufren, en el amor de la Madre. Éste me parece un signo muy importante para nuestra época.

jueves 11 de septiembre de 2008

Americanos somos todos


Dadles Señor el descanso eterno.

Brille para todos ellos la luz que no tiene fin.

Que el alma de todas las víctimas del 11S descansen en paz.
Americanos somos todos. No importa si del sur, del centro o del norte.

miércoles 10 de septiembre de 2008

Sanciones a un sacerdote de Medjugorje


Recientemente se ha conocido a través del Obispado de Mostar (Bosnia Herzegovina) las duras sanciones canónicas a las que tendrá que hacer frente el sacerdote religioso Tomislav Vlašić, vinculado a las presuntas apariciones marianas de Medjugorje.
La Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), presidida por el cardenal William Levada, se ha visto obliga a dictaminar una serie de medidas disciplinares contra el padre Vlašić una vez ha examinado las acusaciones de "difusión de doctrina dudosa, manipulación de las conciencias, misticismo sospechoso, desobediencia a la legítima autoridad y delitos contra sextum, agravado por motivaciones místicas".Así, el decreto de la CDF establece cinco sanciones concretas. Por un lado, se ordena un cambio de residencia del religioso franciscano a la región italiana de Lomabardía a partir de los 30 días siguientes a la notifición del decreto.
Se le prohíbe todo contacto con los miembros de "Kraljice Mira potpuno Tvoji–po Mariji k Isusu" (Reina de la Paz, totalmente tuyos, a través de María a Jesús) de la cual es fundador.Además, se le prohíbe intervenir en cualquier acto jurídico sin el permiso expreso de su superior general, al tiempo que se le obliga a participar en un curso de formación teológico-espiritual con una evaluación final a cargo de un prior reconocido y una solemne profesión de Fe. Por último, también tiene prohíbido participar en actividades de cura de almas, predicación, apariciones públicas y se le revoca el permiso para escuchar confesiones mientras no realice ese curso de formación.La CDF también le advierte en el texto de una sanción adicional para colocarle en "entredicho" latae sententiae, en el caso de violar cualquier pena que se le ha impuesto. Tampoco se descarta el inicio de un proceso jurídico-penal.


El texto completo en inglés


The Canonical status of Rev. Father Tomislav Vlašić, OFM
The Bishop, 2008-08-31
The CONGREGATION FOR THE DOCTRINE OF THE FAITH with its letter prot. 144/1985-27164 of 30 May 2008, has authorized me as the local Bishop of the Diocese of Mostar-Duvno to inform the diocesan community of the canonical status of Fr. Tomislav Vlašić, the founder of the association “Kraljice mira potpuno Tvoji – po Mariji k Isusu” – (Queen of Peace, totally Yours – Through Mary to Jesus).
The letter signed by the Secretary of the Congregation for the Doctrine of the Faith, Archbishop Angelo Amato, states the following:
“Within the context of the phenomenon Medjugorje, this Dicastery is studying the case of Father Tomislav VLASIC OFM, originally from that region and the founder of the association ‘Kraljice mira potpuno Tvoji – po Mariji k Isusu’.
On 25 January 2008, through a properly issued Decree, this Dicastery imposed severe cautionary and disciplinary measures on Fr. Vlasic.
The non-groundless news that reached this Congregation reveals that the religious priest in question did not respond, even partially, to the demands of ecclesiastical obedience required by the very delicate situation he finds himself in, justifying himself by citing his zealous activity in the Diocese of Mostar-Duvno and surrounding territories, in initiating religious activities, buildings, etc.
Since Fr. Vlasic has fallen into a censure of interdict latae sententiae reserved to this Dicastery, I kindly ask Your Excellency, for the good of the faithful, to inform the community of the canonical status of Fr. Vlasic and at the same time to report on the situation in question…”.
*****
This regards the fact that the same Congregation of the Holy See applied ecclesiastical sanctions against Rev. Father Tomislav Vlašić, through a Decree of the Congregation (prot. 144/1985) of 25 January 2008, signed by Cardinal William Levada, Prefect, and by Archbishop Angelo Amato, Secretary of the Congregation along with the “Concordat cum originali” of 30 January 2008, verified by Msgr. John Kennedy, Official of the Congregation.
The Decree was handed over to Rev. Fr. Tomislav Vlašić in the General Curia of the OFM in Rome on 16 February 2008 and the notification was co-signed by the Minister General of the Franciscan Minor Order, Father José R. Carballo, the Ordinary of Fr. Vlašić.

The Decree of the Congregation mentions that Rev. Fr. Tomislav Vlašić, a cleric of the Franciscan Minor Order – the founder of the association ‘Kraljice mira potpuno Tvoji – po Mariji k Isusu’ and who is involved in the “phenomenon Medjugorje” – has been reported to the Congregation “for the diffusion of dubious doctrine, manipulation of consciences, suspected mysticism, disobedience towards legitimately issued orders and charges contra sextum.”
Having studied the case, the Congregation during its special Congress decreed the following sanctions against Rev. Fr. Tomislav Vlasic:
“1. Mandatory residence in one of the houses of the Order in the region of Lombardy (Italy) to be determined by the Minister General of the Order and to be realized within thirty days from the time of the legitimate notification of this decree;
2. All contacts with the “Kraljice Mira…” community and with its members are prohibited;
3. Any actions involving juridical contracts and administrative organizations, whether canonical or civil, effected without the written permission ad actum of the Minister General of the Order and under his responsibility are prohibited;
4. A mandatory course of theological-spiritual formation, with a final evaluation along with a prior recognitio of this Congregation, and a solemn professio fidei;
5. The following are also prohibited: activities involving the ‘care of souls’, preaching, public appearances, while the faculty to hear confessions is also revoked up until the conclusion of the terms described in the previous number, barring an evaluation of the case.

An additional sanction of a latae sententiae interdict (can. 1332) reserved to the Apostolic See is adjoined in the case of the violation of the mandatory residence (n. 1) and the other prohibited acts mentioned in n. 3 and n. 5.
Fr. Vlasic is forewarned that in the case of stubbornness a juridical penal process will begin with the aim of still harsher sanctions, not excluding dismissal, having in mind the suspicion of heresy and schism, as well as scandalous acts contra sextum, aggravated by mystical motivations.
Fr. Vlasic remains under the direct jurisdiction of the Minister General of the Order of Minor Franciscans, who shall see to his vigilance through the local Superior or another Delegate”.
*****

All the priests, religious and faithful in the Dioceses of Mostar-Duvno and Trebnje-Mrkan, as well as all those concerned “in the pertinent territories”, are hereby informed on the current canonical status of Rev. Father Tomislav Vlašić.
With the sentiments of my highest consideration,

+ Ratko Perić, BishopFr. Ante Luburić, Chancellor

martes 9 de septiembre de 2008

Presidencia delegada del próximo Sínodo







El Santo Padre ha decidido que el próximo presidente delegado de la XII Asamblea General del Sínodo de Obispos es el Cardenal George Pell, arzobispo de Sidney. La sustitución se debe a que el Cardenal Oswald Gracias, arzobispo de Bombay (India) no puede asistir. No se han dicho las razones, se supone que la situación de violencia y persecución en la India puede ser un motivo. Se especula además, podría tener que ver con la salud del cardenal arzobispo indio.


CIUDAD DEL VATICANO, martes 9 de septiembre de 2008 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha hecho público hoy el nombramiento, por parte de Benedicto XVI, del cardenal George Pell, arzobispo de Sydney (Australia), como nuevo presidente delegado para la XII Asamblea General del Sínodo de los obispos.
El cardenal australiano, que fue anfitrión del Papa durante la pasada Jornada Mundial de la Juventud, sustituirá al cardenal Oswald Gracias, arzobispo de Bombay (India), quien ha comunicado que no podrá participar en la Asamblea.
Los otros dos presidentes delegados son el cardenal americano William Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y el cardenal Odilo Pedro Scherer, arzobispo de Sao Paulo (Brasil).
El sínodo se celebrará entre el 5 y el 26 de octubre próximo en el Vaticano con el tema "La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia".


lunes 8 de septiembre de 2008

Francia la hija mayor del catolicismo... no se dice que sea buena, es mayor...






































El Santo Padre Benedicto XVI visitará el próximo domingo Francia.
Tendrá un encuentro en Paris con el episcopado galo.
Como bien dice http://www.la-buhardilla-de-jeronimo/ es el próximo objetivo de Roma…dónde las cosas nunca anduvieron bien… esta es la verdad, y la situación viene de lejos.
Cuando estudié historia de la Iglesia en el ciclo teológico, después en la facultad, volví a escuchar aquella distinción que se hacía hacia la nación francesa cuando se decía “es la hija mayor de la Iglesia Católica”.
La frase nunca me cerró totalmente. Me da la impresión que pocos la creyeron.
Que sea hija, no hay duda, lo de mayor estaría por verse, y que sea católica es muy incierto.
Yo diría que tal título le corresponde a España que entre muchas cosas, tuvo reyes denominados por su piedad y celo, los católicos y en dónde entre tantas otras no entró el protestantismo, y no hizo falta ninguna “contrarreforma”.
Que Francia sea hija de la Iglesia, como cualquier nación a la que llegó el Evangelio no es discutible, pero una hija de la vida… como se dice en mis pagos, para no utilizar una palabra más dura.
Con ahondar un poco la historia bochornosa de las Galias, desde la revolución de1789, cualquier creyente se da cuenta de lo que estoy diciendo. Tampoco aquella revolución fue tan ideal, quiero decir, los valores de la “liberté, igualité et fraternité” que algunos creyeron y hasta todavía lo creen, fueron tales. La libertad uno se pregunta de qué, la igualdad en dónde, y si hubo fraternidad, basta mirar el periodo de terror y masacre que se sucedió.
La historia no ha cambiado mucho, el galicanismo sigue siendo una gran tentación permanente y sino pruebas al canto.

- En 1980 el Papa Juan Pablo II tuvo su primer viaje a Francia, allí habló claramente de dos interpretaciones erróneas del Concilio Vaticano II, el integrismo y el progresismo. Las palabras del Papa fueron:

Nada tiene de extraño el que, en esta etapa "posconciliar", se hayan desarrollado también, con bastante intensidad, ciertas interpretaciones del Vaticano II que no corresponden a su Magisterio auténtico. Me refiero con ello a las dos tendencias tan conocidas: el "progresismo" y el "integrismo". Unos están siempre impacientes por adaptar incluso el contenido de la fe, la ética cristiana, la liturgia, la organización eclesial, a los cambios de mentalidades, a las exigencias del "mundo", sin tener suficientemente en cuenta no sólo el sentido común de los fieles que se sienten desorientados, sino lo esencial de la fe ya definida; las raíces de la Iglesia, su experiencia secular, las normas necesarias para su fidelidad, su unidad, su universalidad. Tienen la obsesión de "avanzar", pero, ¿hasta qué "progreso", en definitiva? Otros -haciendo notar determinados abusos que nosotros somos los primeros, evidentemente, en reprobar y corregir - endurecen su postura deteniéndose en un período determinado de la Iglesia, en un determinado plano de formulación teológica o de expresión litúrgica que consideran como absoluto, sin penetrar suficientemente en su profundo sentido, sin considerar la totalidad de la historia y su desarrollo legítimo, asustándose de las cuestiones nuevas, sin admitir en definitiva que el Espíritu de Dios sigue actuando hoy en la Iglesia, con sus Pastores unidos al Sucesor de Pedro.
- En la próxima visita papal ¿de qué hablará el Papa Bendicto? Porque las cosas han andado de mal en peor.
- Si pudiésemos trazar algunos acontecimientos de los últimos tiempos nos daríamos cuenta de que se está hablando.
- En octubre del año 2006 hubo consternación en los obispos franceses, el Papa había aprobado el Instituto “Buen Pastor” de marcada línea tradicional, el obispo de Chartres se quejó que no se le había anunciado que la casa de formación del nuevo instituto estaría en su diócesis, declaraciones iban y venían, a tal de decir que, un birritualismo sería pernicioso, que se pondría en jaque la unidad de la Iglesia etc.
- Luego un grupo de 35 sacerdotes galos pidieron por carta al Santo Padre que no emitiera el MP Summorum Pontificum, la razón “sería vivir de la liturgia de otra época”.
- Después una serie de comunicados de los obispos, entre ellos, Monseñor Le Gall, de Tolosa, dijo que esta liberalización produciría graves dificultades a los que han permanecido leales al Concilio Vaticano II. ¿El Papa entonces?
- A partir de esto, los obispos franceses iban a Roma, pero también tenían que volver claro… Entre los distinguidos estuvo el Cardenal Lústiger (emérito de Paris) y tuvo un encuentro con el Papa Benedicto, pero nada se comunicó de esto. Monseñor Ricard habló con el Papa de la “situación francesa”.
- En medio del seminario en homenaje al 50 aniversario del Instituto Litúrgico de París, el Cardenal Francis Arinze, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, se refirió contra: la banalización, la desacralización, la secularización, el manierismo abiertamente egoísta, la falsa humildad, entre otros males de la liturgia actual. Monseñor Le Gall, que además es el presidente del Comité Litúrgico de la Conferencia Episcopal Francesa, no se quedó callado. Le Fígaro habló sobre esto de una cuestión de tensiones entre la Santa Sede y el episcopado francés.
- Después se promulgó el MP, el Papa eligió a varios obispos para sedes titulares y auxiliares que están emparentados o son amigos de la forma extraordinaria
- Y ahora los visita…
- A todo esto es claro que el tema de la interpretación del Concilio Ecuménico Vaticano II es una cuestión pendiente. ¿Hablará de esto el Santo Padre?
- Es interesante ver algunas fotos de los obispos franceses. No por nada digo.

domingo 7 de septiembre de 2008

Congreso por el MP Summorum Pontifucum en Roma



Con ocasión del primer aniversario de la entrada en vigor del Motu Proprio Summorum Pontificum, se realizará en Roma una importante iniciativa organizada por el Movimiento Giovani e Tradizione y patrocinada por la Pontificia Comisión Ecclesia Dei. Se trata del Congreso que se celebrará del 16 al 18 de septiembre con el tema: “El Motu Proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI, una riqueza espiritual para toda la Iglesia: un año después”. El programa de este importante evento, que contará con la presencia de autorizados oradores.
Podemos ver mientras tanto el programa:




“Giovani e Tradizione”
con il Patrocinio della Pontificia Commissione “Ecclesia Dei”
organizza il Convegno:

Il Motu Proprio “ Summorum Pontificum” di S.S. Benedetto XVI, una ricchezza spirituale per tutta la Chiesa: un anno dopo.
Roma, 16-18 settembre 2008


PROGRAMMA:
16 settembre 2008 - martedì
Ore 8,00-9,00. Accoglienza e sistemazione
Ore 9,30 Canto del “Veni Creator”
Introduzione al Convegno: P. Vincenzo M. Nuara, O.P., Guida spirituale di Giovani e Tradizione.
Ore 10,00. Prima relazione. “Il Motu proprio Summorum Pontificum: una grande ricchezza spirituale per tutta la Chiesa. Un anno dopo”; Rev.mo Mons. Camille Perl, Vice -Presidente della Pontificia Commissione “Ecclesia Dei”.
Ore 11,00. Seconda relazione: “ La Liturgia tra Tradizione e innovazione. La Riforma paziente di Benedetto XVI”: M.R. D. Nicola Bux, Consultore della S. Congregazione per la Dottrina della Fede.
Ore 12,00. dibattito
Ore 13,00. pranzo
Ore 16,00. Visita al SS. Sacramento e S. Rosario
Ore 16,30. Terza relazione. Elementi e prospettive pastorali del Motu proprio Summorum Pontificum”: M. R. D. Joseph Kramer, Parroco della Parrocchia della SS. Trinità dei Pellegrini (Roma).
Ore 17,30. Quarta relazione. “ Il Summorum Pontificum come risposta al processo di secolarizzazione della società contemporanea ”: Chiar.mo Prof. Roberto De Mattei, Università Europea (Roma) e Direttore della rivista “Radici cristiane”.
Ore 18,30. dibattito
Ore 19,30. Vespro e Benedizione Eucaristica
Ore 20,00 . Cena

17 settembre 2008 - mercoledì
Ore 7,00-8,00. SS. Messe nella Basilica Patriarcale di San Pietro.
(N.B. I sacerdoti portino il proprio “Missale Romanum” ed. 1962)
Ore 8,30. Colazione
Ore 9,30. Canto del “Veni Creator”
Quinta relazione. “ La Santa Messa, Sacrificio della Nuova Alleanza”: M.R.D., Manfred Hauke, Facoltà di Teologia (Lugano).
Ore 10,30. dibattito
Ore 11,00. Udienza generale del Santo Padre S.S. Benedetto XVI.
Ore 13,00. Pranzo
Ore 16,00. Visita al SS. Sacramento e S. Rosario
Ore 16,30. Sesta relazione. “Elementi mistagogici dell’ Usus Antiquior del Rito Romano della Santa Messa”: M.R. P. Michael Lang, C.O., Università Europea (Roma).
Ore 17,30. Settima relazione. “La S. Messa: radice della santità sacerdotale”: M.R. P. Massimiliano Zangheratti, F.I. , Studio Teologico Immacolata Mediatrice (Roma).
ore 18,30. dibattito
ore 19,30. Vespro e Benedizione Eucaristica
ore 20,00. Cena

18 settembre 2008
Ore 7,00-8,00. S. Messe nella Basilica Patriarcale di San Pietro.
Ore 8,30. Colazione
Ore 9,30: Ottava relazione teorico-pratica: “Imparare a celebrare col Messale di San Pio V”: M.R.D. Joseph Luzuy, Istituto Cristo Re Sommo Sacerdote (Roma).
(Pranzo libero o da prenotare)
Ore 17,00. Conclusione: S. Messa Solenne nella Parrocchia della SS. Trinità dei Pellegrini celebrata dal Rev.mo Mons. Camille Perl, Vice-Presidente della Pontificia Commissione “Ecclesia Dei”.
(Il servizio liturgico-musicale sarà curato dall’Istituto Sacerdotale Cristo Re Sommo Sacerdote e dalla Cappella Musicale del Pantheon).
A.M.D.G.


Note organizzative:
Luogo: 00193 Roma, Istituto Maria SS. Bambina, Via Paolo VI, 21
Tel. 06.6989.35111 e.mail: imbspietro( )mariabambina.va
Destinatari: Sacerdoti, Religiosi/e, laici, candidati al Sacerdozio.
Per informazioni e prenotazioni entro il 12 agosto : Giovanni Turturice cell. 335.1381727
Camera singola: (p.c. E. 71,00; ½ p. E. 64,00; b&b E.55,00)
Camera doppia: ( p.c. E. 64,00; ½ p. E. 57,00; b&b E. 49,00)
Iscrizione al convegno: E. 50,00
Direzione del convegno:
· P. Vincenzo M. Nuara O.P., Guida Spirituale "Giovani e Tradizione"
· Angelo Pulvirenti
: info: www.giovanietradizione.org ; cell. 330.702501.

sábado 6 de septiembre de 2008

¡Me invitaron a una Misa! La tarjeta es esta...


Un párrroco, de una parroquia, no se de dónde envía esta tarjetita invitando a Misa a su feligresía.
¿Será así la Misa?
Me impresiona un poco faltal.

viernes 5 de septiembre de 2008

Beata Teresa de Calcuta, ruega por nosotros


Beata Madre Teresa de Calcuta
05.IX.97
05-IX.08
"Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti". Cuántas veces, como el salmista, también madre Teresa, en los momentos de desolación interior, repitió a su Señor: "En ti, en ti espero, Dios mío".
Veneremos a esta pequeña mujer enamorada de Dios, humilde mensajera del Evangelio e infatigable bienhechora de la humanidad. Honremos en ella a una de las personalidades más relevantes de nuestra época. Acojamos su mensaje y sigamos su ejemplo. Virgen María, Reina de todos los santos, ayúdanos a ser mansos y humildes de corazón como esta intrépida mensajera del amor. Ayúdanos a servir, con la alegría y la sonrisa, a toda persona que encontremos. Ayúdanos a ser misioneros de Cristo, nuestra paz y nuestra esperanza. Amén.
de la Homilía del Papa Juan Pablo II en la Misa de Beatificación de Teresa de Calcuta

jueves 4 de septiembre de 2008

Certeza de la muerte...


La muerte es una hecho natural, que produce una serie de consecuencias, entre ellas jurídicas. De allí que la exacta determinación de cuándo se produce la misma es para el derecho de capital importancia. A partir de ella, se encadenan varias situaciones, se abre el proceso de sucesión, determina quienes son herederos, etc.


La principal preocupación sobre la certeza que se debe tener para declarar la muerte de una persona humana está en orden a obrar moralmente para por ejemplo quitar auxilios terapeuticos, hacer la ablación de órganos, decidir la sepultura etc.


Por eso es un punto central que siempre ha preocupado a la Iglesia, y de esto tenemos nuevamente la advertencia acerca de las pautas para determinar el criterio y su aplicación de forma correcta.

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 4 septiembre 2008 (ZENIT.org).- El criterio adoptado para declarar con certeza la muerte, "el cese completo e irreversible de toda actividad cerebral", debe ser "aplicado correctamente", ha recordado el portavoz de la Santa Sede.
El director de la Oficina de Información del Vaticano, el padre Federico Lombardi S.I., publicó este miércoles una aclaración tras el artículo aparecido en la edición de "L'Osservatore Romano" en italiano del 1 y 2 de septiembre, en italiano, sobre la cuestión de la muerte cerebral, firmado por la historiadora y periodista italiana Lucetta Scaraffia.
El padre Lombardi explica que el artículo es "una contribución interesante y de peso", pero aclara que "no puede considerarse como la posición del magisterio de la Iglesia".
De hecho, explica el sacerdote, la posición de la Santa Sede puede consultarse en el
discurso que pronunció Juan Pablo II el 29 de agosto de 2000 al dirigirse a los participantes en el XVIII Congreso internacional de la Sociedad de trasplantes.
En esa ocasión, recuerda el padre Lombardi, el Papa afirmó que "se puede afirmar que el reciente criterio de certificación de la muerte antes mencionado, es decir, la cesación total e irreversible de toda actividad cerebral, si se aplica escrupulosamente, no parece en conflicto con los elementos esenciales de una correcta concepción antropológica".
El portavoz cita las consecuencias que sacó Juan Pablo II: "el agente sanitario que tenga la responsabilidad profesional de esa certificación puede basarse en ese criterio para llegar, en cada caso, a aquel grado de seguridad en el juicio ético que la doctrina moral califica con el término de 'certeza moral'. Esta certeza moral es necesaria y suficiente para poder actuar de manera éticamente correcta".
"Así pues, sólo cuando exista esa certeza será moralmente legítimo iniciar los procedimientos técnicos necesarios para la extracción de los órganos para el trasplante, con el previo consentimiento informado del donante o de sus representantes legítimos", concluía el Papa, según ha recordado el padre Lombardi.
El artículo de Scaraffia publicado por "L'Osservatore Romano" conmemoraba el cuadragésimo aniversario de la publicación del "informe de Harvard" que sustituía, como criterio de muerte clínica, la cesación cardiovascular por el electroencefalograma plano.
La autora evocaba nuevos elementos científicos, basándose en ejemplos, como el de las mujeres encinta en coma irreversible mantenidas "en vida" para permitir que continúen el embarazo hasta el nacimiento del hijo.
"El cuadragésimo aniversario de la nueva definición de la muerte cerebral parece la ocasión de reabrir la discusión tanto a nivel científico como en el seno de la Iglesia católica", sugiere Scaraffia.

martes 2 de septiembre de 2008

Revisión de una editorial católica


La transmisión de la fe es una grave misión que el Señor Jesús confió a su Iglesia. En esta actividad se juega el sentido más profundo de su existir en la historia. Dentro de las formas en que la fe se propaga y conserva al mismo tiempo es aquel conjunto de acciones que denominamos la función docente (munus docendi). Esta tarea, tiene como centro el mensaje revelado que se sintetiza en el misterio de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, entregado para nuestra salvación.

Esta labor ha sido cuidada y a lo largo de los siglos, objeto de normas, a fin de salvar siempre una transmisión íntegra del conjunto de las verdades reveladas, y aquellas otras, que son conexas y necesarias.

Este conjunto legislativo está reservado de una manera singular, aunque no única en el
CIC 83 en el libro III denominado "De munus docendi". Dentro de él, un capítulo importante lo es el referido a la impresión de libros que tocan a la propagación y divulgación de la fe católica. A este sentido viene la siguiente noticia que leemos en http://www.coradcorloquitur.com/



(Alex Navajas/ReL)

El Grupo Editorial SM, propiedad de los marianistas, podría enfrentarse a una «auditoría doctrinal» que llevaría incluso a la Conferencia Episcopal Española (CEE) a declarar «que la editorial no puede ser considerada católica». Así lo expone un documento interno aprobado por la Comisión para la Doctrina de la Fe de la CEE. Tanto los obispos como el Vaticano contemplan con preocupación la deriva doctrinal que ha adoptado desde hace tiempo la editorial, que dirige el religioso Javier Cortés, y aseguran que «la gravedad de lo que está sucediendo en el Grupo Editorial SM es de tal magnitud que no se resuelve con la censura de alguna obra aislada. La solución pasa por una reorientación de la línea editorial».

A raíz del libro sobre el islam

El propio Vaticano, a través de su Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal William Levada, solicitó a la CEE «un informe que responda al juicio que le merece la publicación por parte de la editorial SM de los manuales para la enseñanza del islam en la escuela», que presentó SM en octubre de 2006. La respuesta que la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe expone en el documento es contundente: «El que una editorial católica haya publicado un manual destinado a la formación de los musulmanes constituye un hecho insólito en la historia de la Iglesia».
Pero no es el único caso. «En los últimos años han llegado a la Comisión para la Doctrina de la Fe de la CEE consultas sobre algunas publicaciones del grupo editorial. En todos los casos, han surgido del desconcierto producido en padres de familia o profesores», revela el texto. Entre ellas destacan varios libros escolares de SM que «ofrecen una explicación de los métodos anticonceptivos gracias a los cuales cada pareja puede realizar su propia planificación familiar» o en los que se afirma que «no tiene nada de malo ser homosexual o bisexual».
En el plano doctrinal, el informe se refiere a la «conocida revista “Vida Nueva”, que pertenece al mismo grupo editorial, cuyas expresiones de disenso son tan numerosas como conocidas». Además, señala que la colección «Cátedra Chaminade» «da cabida a los autores del disenso teológico».
El documento propone «pedir la colaboración de la Congregación vaticana» para llevar a cabo «una revisión a fondo de las publicaciones de SM». «En caso de que el Grupo Editorial SM no aceptara la “auditoría”, la CEE se vería obligada a declarar que la editorial en cuanto tal no puede ser considerada católica y que, en consecuencia, sus publicaciones no ofrecen garantías de cara a la transmisión de la fe», concluye.

lunes 1 de septiembre de 2008

XXIX Peregrinación juvenil al Santuario del Saladillo























Ayer, 31 de agosto, una larga caravana de jóvenes (664) caminaron por la ruta provincial 6, desde la localidad de Monte Buey (Cba.) al Santurario de Nuestra Señora de la Merced en el Saladillo. Fue la XXIX Peregrinación diocesana de jóvenes.

Durante los 13 kms. de marcha se reflexionó en la acción del Espíritu Santo en la construcción de la comunidad eclesial, a la vez varios sacerdotes fueron administrando el Sacramento de la reconciliación.

La Santísima Eucaristía presidida por Mons. José A. Rovai, y concelabrada por parte del presbiterio diocesano tuvo como centro la renovación de las promesas bautismales.

Encontramos un santuario renovado gracias a la tarea del nuevo Padre Rector Pbro. Javier Cucchietti. Un hermoso altar, ámbon, sagrario y sede en mármol travertino, y el comienzo de la construcción de salas de la reconciliación. Encomendamos su tarea a la Virgen Santísima.
Es justicia recordar por otro lado al Padre Guillermo Farías, iniciador de esta peregrinación de jóvenes que ha perdurado como uno de los eventos diocesanos de mayor importancia.